martes, 25 de septiembre del 2018
 
Xalapa
Bajraj: ‘Hay que defender la vida y la belleza, aun desde el Infierno’
(EXCLUSIVA) Los políticos y las multinacionales maquillan a la muerte. ¿Cómo sobrelleva el dolor un hombre que ha vivido dos guerras? Mudó de idioma, de continente, pero Xhevdet Bajraj aún lleva pedazos del infierno
Xalapa | 2018-02-20 | Luis Ferrer
El amor nos hizo humanos, pero más tristes, afirma el escritor. / XHEVDET BAJRAJ POETA

¿Cómo sobrelleva el dolor un hombre que ha vivido dos guerras? Mudó de idioma, de continente, pero Xhevdet Bajraj aún lleva pedazos del infierno que vivió en Los Balcanes y al que ahora vislumbra en México con la batalla contra los cárteles. Los políticos y las multinacionales maquillan a la muerte, al crimen, de tal modo que simplemente estamos viviendo en una época en que a uno le da vergüenza ser humano, confiesa Bajraj.


El hombre que ha alcanzado a distinguir en la guerra aún lo estremece y horroriza. El amor nos hizo humanos, pero más tristes, afirma.

En 1999, llegó albergado por la Casa Refugio Citlaltépetl. Lo que quería era huir lo más lejos posible de los Balcanes, de la guerra… Ahora vive en ciudad que bien puede considerar un bosque de hombres. Las casas no lucen incendiadas. No alaridos. Al menos no en esa parte de México.

Recuerda la guerra: “Alguien podía matarte sólo porque el lunes a las tres de la tarde pisaste su sombra en el parque. Fue vivir esa posibilidad de ver un humano cuando se convierte en bestia y tratas de entender cómo funciona el asesino, deja huellas en el alma de las víctimas que tienen suerte de sobrevivir’, dijo en una entrevista concedida a La Jornada. En la guerra, sostiene, se conoce lo peor de un ser humano. Pero también, si hay fortuna, puede conocerse lo más bello, aunque esto suceda entre las víctimas. Tras vivir dos guerras, para Xhevdet Bajraj el ser humano debe luchar con todo lo que tiene para defender la belleza y la vida.

Bajraj es un poeta de Kosovo, antigua Yugoslavia, y fue expulsado de su país por la guerra que implicó una limpieza étnica. Estuvo asilado en la Casa Refugio Citlaltépetl del 1999 al 2001, en el programa de apoyo a escritores perseguidos del Parlamento Internacional de Escritores. Ha publicado: Emblema de la muerte y Libertad del horror (premios de la Unión de Escritores de Kosovo 1993 y 2000), Un jirón extraviado del paraíso (1996), Ruego Albanés (2000, Premio Internacional de Poesía Goliardos, México (2004), Cuando los ángeles lloran (2002), Blues bajo el cielo indígena (2003), Luz negra (2004), El tamaño del dolor (2005), Temporada de las flores tristes (Tezcatlipoca blues), Cenizas de una flor, entre otros. Aprendió español para leer en idioma original a Gabriel García Márquez, Octavio Paz y Antonio Machado. Antes de llegar asilado a México, aparte de Octavio Paz conocía al país por Emiliano Zapata, Pancho Villa y Hugo Sánchez. A continuación, la entrevista que concedió a Imagen del Golfo.




-¿De qué tamaño es el dolor que le deja a un hombre vivir dos guerras: la desintegración de Yugoslavia, la guerra de los Balcanes y, en este caso, la de México, la librada contra los cárteles?

-Es una pregunta que no podría de manera adecuada responder. En la primera guerra el dolor tenía mi talla. En esa segunda igual tiene mi talla, pero ya no cabe más dentro de mí una gota de dolor. Es demasiado.

-Dice uno de sus textos que el amor nos hace humanos. Los asesinatos, el dinero, ¿qué nos hacen? ¿Más bestias hambrientas de crímenes?

-La respuesta está en su pregunta. El amor nos hizo humanos, pero más tristes. El amor nos hizo humanos tristes. La vida, la civilización a donde ha llegado es a una lucha entre David y Goliat para un poco de paz, para un poco de amor, para que se despeje la vista y lograr ver otro ser humano. Lo que le urge a la humanidad. Porque (somos) testigos de una guerra continua. La guerra se mueve dentro del país. Pero, de una u otra manera, el mundo está atascado de problemas, sean sociales o de grupos étnicos, religiosos. Estamos viviendo una guerra fría y no sé cómo vamos a enfrentarla.

-¿Cómo lograr que quienes detentan el poder, dejen de hacer parecer a la muerte tan atractiva con ese maquillaje que le han puesto? Conflictos en todo el mundo. Conflictos políticos, sociales, hambrunas. ¿Se han convertido los políticos en los grandes fabricantes de maquillaje para la muerte?

-Los políticos y las multinacionales producen el maquillaje y nos la maquillan (a la muerte, al crimen) de tal modo que  simplemente estamos viviendo en una época en que a uno le da vergüenza ser humano. En mi caso soy poeta y mi primera reacción es escribir. Por ejemplo escribí un poema, ‘La rosa’, y que dice: Estoy casi seguro de que/ cuando vio al hombre/ por primera vez/ a la rosa le salieron espinas.

Es decir, nosotros no estamos dañando uno a otro. Estamos afectando todo lo que nos rodea. Las condiciones climáticas en las que nos encontramos. Se me viene a mente una cita que no recuerdo de quién es: ‘El primer ser humano ocupó la hoja de parra para ocultar la vergüenza. Al final usará la misma hoja de parra para ocultar su cara’.

-En una visita a la capital de Veracruz, el escritor José Emilio Pacheco afirmó que nada podía hacer la poesía contra un cuerno de chivo, que tanto gusta a los asesinos, pero que quedaba la esperanza… Para un hombre como usted que ha vivido entre dos guerras, ¿qué pueden hacer las palabras contra el arma de un asesino?

-El poema sólo puede señalar, testificar, el problema. Toca a la sociedad moverse y apagar el fuego. Resolver el problema. Dicen que cada pueblo tiene los políticos que merece. Pero esto no se puede ver en blanco y negro. Entre la sociedad y los políticos hay un abismo. Los pueblos en gran parte del mundo les sirven a los políticos. Es decir, el Gobierno no le sirve al pueblo, sino parece que se sirve de él.

-En una entrevista usted dijo: 'La guerra es un momento en el que uno pierde la fe, cuando cambia el punto de vista sobre el mundo y ves que la gente quiere entrar en la historia y no tiene lugar, sino en un manicomio y que deciden sobre la vida de cientos de miles de personas. Así es muy difícil escribir. Yo me sentía muerto-vivo, vivo-muerto y estaba como en el valle de las sombras’. Qué recuerdo tiene usted de esa guerra y qué le diría por ejemplo a alguien de Veracruz que lucha por no vivir el infierno de una guerra, ya sea en los casos de desaparecidos o por los enfrentamientos con el narco y sus secuelas colaterales.

-Vivir una guerra para un ser humano es una de las cosas más terribles que le puede suceder. En la guerra se conoce qué tan malo o qué terrible puede ser otro ser humano. Si se tiene algo de suerte puede conocerse lo más bello, aunque la parte más bella de los humanos se encuentre entra las víctimas. Uno entiende lo hermosa que es y lo hermosa que podría ser la vida mientras haya paz. Tengo una experiencia terrible de la guerra. Fue entre diferentes grupos étnicos. Primero fue Serbia-Eslovenia; Serbia-Croacia, Serbia-Bosnia; Serbia-Kosovo o albaneses de Kosovo. En América Latina sería otra situación. Algo mucho más doloroso. No hay algo peor que cuando ves dos personas, así sean de diferentes grupos étnicos, luchando por vida y muerte, por un interés mezquino, material en esa vida. En esa vida en la que todos estamos en esa fila para nos maquillen en la puerta del país o en la puerta del infierno.

Los que vivieron una guerra saben qué es un infierno. Y la bronca es que el ser humano es un ser muy limitado y tal vez no siempre logra describirlo. Pues yo lo intenté en mi poesía, en El tamaño del dolor, y toda mi vida voy a intentar molestar a los lectores con la parte fea humana sólo para que no se repita. Sólo para que no suceda en este caso con un país lindo y querido como es México.

-Después de vivir dos guerras, de ese infierno, ¿se tiene fuerza para luchar por defender la vida, la belleza, la justicia, aun con riesgo de perderse uno mismo?

-Yo nunca logré escapar de ese infierno. Vas de un continente a otro y yo traje conmigo un gran pedazo de infierno. Lo que puedo decir es que el ser humano debe luchar con todo lo que tiene para defender la belleza y la paz.

 

FRASES: “El amor nos hizo humanos, pero más tristes. El amor nos hizo humanos tristes”.

“Los políticos y las multinacionales producen el maquillaje y nos la maquillan (a la muerte, al crimen) de tal modo que  simplemente estamos viviendo en una época en que a uno le da vergüenza ser humano”.

 

“Estoy casi seguro de que/ cuando vio al hombre/ por primera vez/ a la rosa le salieron espinas.”

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