domingo, 21 de octubre del 2018
 
Veracruz - Boca del Río
Muere pescador que halló 'tesoro azteca' de mala suerte
El pescador Raúl Hurtado Hernández conocido por su hallazgo de joyas prehispánicas en una playa de Veracruz falleció la madrugada de este viernes
Veracruz | 2018-09-21 | Imagen del Golfo
/ Raúl Hurtado Hernández
El pescador Raúl Hurtado Hernández conocido internacionalmente por su hallazgo de joyas prehispánicas en una playa de Veracruz falleció la madrugada de este viernes a causa de un infarto.
 
A sus 80 años aún buceaba y salía a pescar, como lo hizo este jueves pasado, que llegó a su casa con unos pulpos.
Este viernes 21 de septiembre fue velado por sus familiares y amigos.

 


 
Entrevista íntegra de Olivia Hernández publicada en IMAGEN en el 2007.

 

El tesoro de la mala suerte

 

Una palapa en la playa Punta Gorda, a medio caer, semipintada de blanco, una lancha y una extensa familia, son el patrimonio actual de Raúl Hurtado Hernández, el pescador de pulpos que hace 31 años halló un lote de joyas en el fondo del mar.

 

Piel morena, requemado por el sol, delgado, el cabello encanecido, la mirada profunda, un pantalón viejo y una camisa luida, son la imagen de un hombre que pudo haberlo tenido todo. Por el contrario, ha tenido una vida llena de carencias económicas, el mal recuerdo de haber pasado meses en la cárcel, por un tesoro que no pudo disfrutar, rodean la vida del pescador.

 

A su avanzada edad, todavía se dedica a la pesca. Trata de no recordar en incidente que vivió durante el proceso judicial que enfrentó por haber extraído las joyas del lecho submarino.

 

El tesoro del pescador, es el nombre que le dio al negocio familiar. La palapa y el negocio de la pesca, son el único sustento de la familia. Las joyas del pescador son un lote de piezas de oro de origen prehispánico que fueron rescatadas del lecho submarino por Raúl, un pescador de pulpos, cuando tenía 27 años de edad.

 

“Mi vida ha ido en altas y bajas, siempre hemos ido sobreviviendo con las ganancias del día, sigo siendo pescador, una que otra vez hago trabajos de pintura, son sólo trabajos temporales”, dice Raúl.

 

Su familia está integrada por 7 hijos, 9 nietos, Raúl y la señora Magdalena Aguilar, su esposa. La mayoría de sus hijos se dedican a la pesca.

 

 

 

A la cárcel sin saber por qué

 

Vicente Contreras Vázquez, padrino de bodas de Raúl, escribió un libro sobre la historia del tesoro encontrado y las calamidades que sufrió Raúl al hallar las joyas.

 

Este libro se puso a la venta en la ciudad de México. No fue traído a Veracruz por temor a que las autoridades tomaran en contra de Raúl, las declaraciones realizadas en dicho texto.

 

No recibió regalías por la venta del libro, porque Vicente Contreras fue la persona que lo ayudó a salir de la cárcel.

 

A pesar de que mi padrino falleció hace algunos años, su familia sigue apoyándonos en cualquier cosa que necesitemos – dice Raúl.

 

Ahí demoró encerrado 11 meses la segunda vez que lo aprisionaron, en la primera ocasión sólo permaneció tres meses, acusado de robo a la Nación. 

 

“Mi padrino y su familia me ayudaron cuando estuve en la cárcel y gracias a él salí de ahí porque puso abogados a mi defensa, aunque después me volvieron a meter a la cárcel”.

 

Las autoridades no le dieron las razones del por qué lo estaban encarcelando. Hasta la fecha desconoce con certidumbre los motivos que lo hicieron permanecer 11 meses en una celda.

 

“Tengo entendido que el joyero había pedido la devolución de las piezas, como a él no lo agarraron y yo estaba trabajando, me detuvieron y tuve que purgar la pena”.

 

El proceso federal se trasladó a la ciudad de Puebla y posteriormente hasta la Suprema Corte de Justicia, fue meses después cuando absolvieron totalmente de la culpa a Raúl.

 

El apoyo

 

Como respuesta a una petición de sus padrinos, durante el mandato de Miguel Alemán, gobierno del estado otorgó una lancha con motor, block y cemento para arreglar su casa. Fue la última vez que el gobierno le brindó ayuda.

 

Raúl dice que no fue su culpa el haber hallado esas joyas, aunque reconoce que vendió algunas de ellas.

 

“No tenía conocimiento de si estaba cometiendo algún delito, o si me iban a meter a la cárcel porque tomé ese tesoro”.

 

La casa en la que vive actualmente fue construida con el dinero que obtuvo por la venta de las joyas antes de que le fueran confiscadas por las autoridades federales.

 

Recuerda su estancia en la cárcel con la mirada llena de tristeza y en ocasiones, se niega a hablar del pasado, porque dice que “ya para qué desenterrar cosas que no son agradables”.

 

Fue un proceso difícil para la familia, pero dentro del sufrimiento y las preocupaciones, recibieron el apoyo de la gente, sus vecinos, desconocidos que se acercaron a brindarles apoyo moral y económico.

 

“En ocasiones mi esposa tuvo que trabajar, dejando a los niños solos o encargados con la familia, fue una temporada muy triste y de muchas carencias, gracias a Dios mis padrinos siempre nos ayudaron”.

 

También recibieron apoyos de habitantes de ciudades circunvecinas, bolsas de despensas, dinero y apoyo moral. Como resultado de la mala experiencia que le dejó el haber hallado las joyas del pescador, como les llamaron en su honor; hasta la fecha no ha visitado la exposición en el museo Baluarte de Santiago.

 

Las Joyas del Pescador se encuentran en el Baluarte de Santiago donde son exhibidas al público.
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