domingo, 25 de agosto del 2019
 
Mundo
En defensa del colectivo LGTBI ante una agresión en Polonia
Varsovia | 2019-07-30 | Staff Imagen del Golfo
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El diario polaco Gazeta Wyborcza, miembro de la alianza de medios europeos LENA a la que también pertenece EL PAÍS, ha hecho público un escrito en solidaridad con las personas atacadas por ultranacionalistas mientras participaban en la Marcha por la Igualdad en la ciudad polaca de Bialystok el pasado día 21 y con la comunidad LGTBI.


"Observamos las marchas nacionalistas, durante las cuales acosadores con bengalas y cruces celtas iban golpeando a chicas jóvenes en la cabeza. Vimos fieles de la iglesia católica gritando "¡que os j****!". Oímos a los representantes de la iglesia dándoles las gracias por su 'comportamiento patriótico y por la defensa de los valores católicos'. Fuimos testigos de la prolongada indiferencia de los fiscales y de la policía a la hora de perseguir a los agresores", señala Gazeta Wyborcza.

El periódico explica que ha decidido pronunciarse porque "la única opción es situarnos en el lado correcto de esta línea divisoria. Situarnos junto a los que son golpeados, no junto a los que los golpean". "Siempre estaremos con aquellos que sufren abusos y humillaciones, así como con aquellos que ven negados sus derechos fundamentales", señala.

"Hoy, el poder autoritario ataca vilmente a la comunidad LGTB+. Mañana, encontrará otro cabeza de turco. Como siempre, la tomará con alguna minoría asediada, alguna que ya sufra la exclusión y la estigmatización. Apoyado por fanáticos dentro del clero, el poder autoritario se precia de representar a la mayoría —'sana', 'heterosexual', 'concebida por medios naturales, no con fecundación in vitro', 'católica', 'patriótica', 'la población polaca auténtica y normal'—. Las analogías históricas provocan escalofríos.

Siempre empieza con un aumento amparado por el Estado de la permisividad con respecto a la violencia simbólica, que primero recurre al abuso verbal para alcanzar después su conclusión lógica: la violencia física. El autoritarismo siembra viento y recoge tempestades, y después niega cínicamente cualquier responsabilidad sobre el abuso que ha inspirado y orquestado".




En el texto se reitera el lema No hay solidaridad sin libertad, que el diario considera su "credo original". "No sabemos quién inició el canto No hay libertad sin solidaridad en Gdansk en agosto de 1980. Fuera quien fuera, le costaría entender que este credo adquiriría tanto significado e importancia y se volvería tan crucial para afrontar los desafíos que se nos presentan en el siglo XXI", indica.

El manifiesto concluye con el conocido poema Primero vinieron, del pastor luterano alemán Martin Niemöller, que estuvo en los campos de concentración nazi de Dachau y Sachsenhausen.

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