miércoles, 22 de mayo del 2019
 
Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
Nepotismo injustificable
2019-03-08 | 07:54:31

A diferencia de su hija Quetzalli Cárdenas Argüelles, quien ni siquiera habría obtenido aún su título profesional de Licenciada en Derecho, la secretaria del Trabajo, Previsión Social y Productividad, María Guadalupe Argüelles Lozano, es una mujer que sí debe saber de leyes por su amplia trayectoria en el Poder Judicial del estado.


De hecho así lo reconoció públicamente el magistrado presidente Edel Álvarez Peña cuando a finales de septiembre de 2018 el entonces gobernador electo Cuitláhuac García anunció públicamente el nombramiento de quien estaba a cargo del Juzgado Mixto Municipal de Benito Juárez, en el norte de Veracruz.


“Es una decisión acertada, su nombramiento representa una distinción para las mujeres que laboran en el Tribunal Superior de Justicia por la importancia que reviste la equidad de género en el ámbito profesional”, opinó Álvarez Peña, destacando su trayectoria como Juez Mixto Municipal en los distritos judiciales de Huatusco, Chicontepec, Papantla, Jalacingo y Pánuco.


Por eso es que ha sorprendido doblemente el escándalo del abortado intento de colocar a su hija Quetzalli en la jefatura del Departamento Jurídico y de Amparos en la secretaría de despacho a su cargo, ya que además de tratarse de un burdo caso de nepotismo que sanciona la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos para el Estado de Veracruz, su descendiente tampoco cumplía siquiera con el requisito elemental de ser una abogada titulada, tal como lo constató el portal espejodelpoder.com en una búsqueda realizada en el Registro Nacional de Profesionistas de la Secretaría de Educación Pública, en el link https://cedulaprofesional.sep.gob.mx/cedula/presidencia/indexAvanzada.action


Pero la propia hija de la funcionaria se encargó de publicitarlo también en su cuenta de Facebook Qeetzá Cardeenás, en la que el 31 de diciembre de 2018, a las 9:11 p.m., escribió textualmente: “Si está (sic) publicación llega a un comentario me título (sic) en el 2019”.


Sin embargo, el caso de Quetzalli –quien luego de este penoso incidente habría retornado a su modesto trabajo de secretaria que hasta diciembre pasado desempeñaba en la Sedesol estatal– no sería el único acto de nepotismo atribuido a María Guadalupe Argüelles, ya que también tendría en la nómina de su dependencia a otros familiares cercanos, entre ellos a los hermanos Nahúm y Juan Argüelles Lozano, a una de sus cuñadas y a un sobrino, Adair Aguirre Calte, quien cobraría como analista administrativo en el área de Servicios Generales, así como a su yerno, Jonathan Antonio Martínez Zamora, cuyo sueldo como analista administrativo en la Unidad de Transparencia sería de 22 mil 412 pesos.


El bienio pasado, doña María Guadalupe y su familia pagaron caro su morenismo. En junio de 2017 su esposo Gonzalo Vicencio Flores, a la sazón candidato a la alcaldía de Chicontepec, fue secuestrado días antes de las elecciones municipales. Apareció horas después con las costillas rotas. El presunto autor intelectual fue el exdiputado local del PVEM, Manuel Francisco Martínez, detenido en enero pasado. Pero tampoco se vale que ahora la secretaria del Trabajo abuse del poder.

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