martes, 12 de noviembre del 2019
 
Por Cecilio García Cruz
Columna: Jesús te ampare
AMLO… ¡Me colmaron el plato!
2019-01-17 | 08:02:53

La acusación fue clara y directa.


"Me colmaron el plato, pero no voy a ser cómplice de nadie”, deslizó el presidente López Obrador.


Y no paró ahí:


“Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, protegieron a los “huachicoleros”.


El controvertido mandatario tabasqueño puso el dedo en la llaga con este señalamiento y provocó rabia e intensos dolores de cabeza en Martha, Margarita y la Gaviota.


“Hubo ceguera y tolerancia”.


“Lo pactaron, tenían la información, pero no se actuaba”.


“Lo sabían, pero hubo omisión desde Fox, Calderón, todos”.


Felipe y Vicente de inmediato soltaron la lengua y conminaron al presidente a presentar las pruebas de deshonestidad.


Fox, expresó que López Obradorestá dando palos de ciego y culpando a medio mundo.


“En mi sexenio no existía la palabra huachicol ni robo de combustible. Que presente pruebas o que se calle, que no ande de hablador porque está calumniando”, puntualiza molesto.


Por su parte, Calderón Hinojosa señaló que “es grave y falso. Lo exhorto a que deje de agredir porque yo no me clavé ningún centavo. Sabía del tema y lo combatimos sin afectar a los consumidores”.


Pero Andrés Manuel revira:


“Hay resistencia porque son traviesos”.


Es el cambio anunciado por el presidente López Obrador: “no solo inicia un nuevo gobierno, hoy comienza un cambio de régimen político”, lo dijo en la toma de protesta.


El natural miedo al cambio se incrementa cuando se afecta la vida de los ciudadanos.


Y ese temor se acrecienta por el desabasto de gasolina que provoca la airada protesta generalizada.


Nadie en su sano juicio puede estar en contra del combate frontal al robo de combustible, el famoso huachicoleo.


Es un mal mayor que consume las finanzas de PEMEX desde sus entrañas.


Un delito que se ha generalizado y enraizado en muchas poblaciones de México.


Un robo a gran escala en el que están involucrados funcionarios de alto nivel de la paraestatal y de la administración federal.


El presidente puntualizó que el 80 por ciento de este huachicoleo era de “cuello blanco”, es decir que se hacía desde los intestinos de PEMEX.


Y están embarrados muchos, incluyendo al Sindicato Petrolero que mantenía, por un lado, el control de los centros de bombeo de la gasolina por los ductos y, por otra, el transporte de combustible robado en pipas oficiales.


El robo era a gran escala; pero a grandes males, grandes remedios.


Fue ahí donde empezaron las críticas y reacciones en contra de la medida, para muchos exagerada de cerrar todos los ductos que transportan las gasolinas.


Se dice que el cierre de ductos fue desmedido porque sólo un 20 por ciento del robo de gasolina era por medio de perforaciones en los tubos que transportan el combustible.


Además, se produjo un tapón en el suministro de gasolinas, pues como el 80 por ciento es de importación, no se descarga con la fluidez debida en los puertos debido al poco sistema de almacenamiento que existe.


La crisis del desabasto no se va a resolver en breve tiempo; va para largo y, simultáneamente, distrae del escenario político otras transformaciones contra las que hay resistencia.


Entre ellas está la baja en los salarios, sobre todo del Poder Judicial y la Guardia Nacional que todos los gobernadores quieren porque les urge un plan contra la inseguridad.


En Veracruz no hay desabasto.


Y no porque exista una refinería, la Lázaro Cárdenas, en Minatitlán. Ésta solo desarrolla el 29 por ciento de su capacidad.


Lo que favorece es la existencia de tres puertos por donde llega gasolina de importación: Tuxpan, Veracruz y Coatzacoalcos.


La mayor resistencia al cambio en la entidad es de carácter político y está personificada por el fiscal del Estado, Jorge Winckler, quien se aferra al cargo y está convertido en la piedra en el zapato flexi de la actual administración.


Al parecer, ya están construidos los cimientos para decirle adiós al pupilo consentido de Yunes Linares.


Pero esa es otra historia.


El desabasto de combustible se ha convertido en la primera prueba de fuego para la Cuarta Transformación, y en la gran sacudida para Rocío Nahle, titular de Energía, quien ha sido exhibida por los errores logísticos cometidos en el suministro.


Quieren jugar a las vencidas, pero soy terco, reta el presidente López Obrador, quien reconoce que tiene miedo, pero no se raja.


En tanto, si va a salir de viaje en su automóvil, disponga de 10 a 15 horas para tratar de adquirir 500 pesos de combustible. Y procure ser de los primeros en llegar.


Así está el tema del suministro de gasolina en nuestro querido México.

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