miércoles, 16 de enero del 2019
 
Por Silverio Quevedo
Columna: En la mira
Veracruz, un refrigerador con podredumbre
2019-01-02 | 08:12:07

Era un día en el primer año de su sexenio, cuando Javier Duarte conversaba con algunos actores de la política estatal y algunos periodistas diría que le había dejado un estado similar a un refrigerador con su contenido podrido.


Fueron entonces las primeras señales de que políticamente la relación con su hacedor y maestro, Fidel Herrera Beltrán su antecesor en el gobierno de Veracruz, no andaban nada bien y se pondrían, como lo fué, mucho peor, al grado de una posterior fractura irreconciliable.


Derivó pues en un sexenio de continuidad catastrófico y con el segundo gobernador en la historia de Veracruz en la cárcel, y al igual que casi al final de la administración de Fidel Herrera, con un Veracruz con graves problemas de violencia y presencia del crimen organizado.


Se recuerda en el último tercio de su mandato uno de los hechos violentos más estridentes y que provocó pánico entre la población cuando en julio del 2015 en el puerto de Veracruz, por más de 10 minutos, un sin número de personas que transitaban a pie o en carro quedaron atrapados en el fuego cruzado de alto calibre y explosión de granadas sobre la avenida 20 de Noviembre, en el centro de Veracruz, convirtiendo en una zona de guerra esta parte del Centro Histórico.


Y efectivamente, en materia de seguridad o más bien inseguridad, era el inicio de un estado de putrefacción en el que se convertiría un régimen contaminado por la delincuencia y por tanto imposibilitado para combatirla.


Desde entonces se desató una encarnizada lucha por el mercado y las famosas plazas, situación que con Fidel Herrera se salió de control y siguió con Javier Duarte.


Fue igual o peor con Miguel Angel Yunes Linares, a tal grado que su secretario de seguridad sufría desmayos y lloraba ante las cámaras, producto del alto nivel de estrés por no poder con el cargo y la presión constante de las estadísticas disparadas, algo que fue muy difícil de ocultar por la administración panista en turno.


A un mes de la actual mandato de Morena el comportamiento de las malas noticias continúa puesto que el fenómeno social de putrefacción del que habló Duarte se mantuvo y acrecentó, pero tal parece que en esta inercia que comprende a la apenas iniciada administración, se pretenden magnificar informaciones irresponsables que en nada abonan a darle tranquilidad a la ciudadanía que tanto necesitan esa confianza y seguridad.


Algunos analistas o columnas periodísticas dan cuenta estos días que en medio del famoso reacomodo de las células delincuenciales o la disputa de plazas, una vez que ha terminado la gestión del ex gobernador Miguel Ángel Yunes esa resistencia se ha perfilado a buscar mayor notoriedad entre la sociedad.


Y dejan claro que su difusión principalmente está basada en noticias “falsas” o las llamadas “fake news” a través de “algunos amanuenses aliados del pasado gobierno” con los que se busca exhibir a la nueva administración.


Según versiones no se puede ni se debe ocultar que Veracruz al igual que en el país mantiene índices altos de violencia, pero se afirma que aún cuando pareciera se ha dado una quietud por la imposibilidad de operar con libertad de la delincuencia, extrañamente se presenta esta ola de “noticias falsas”.


Sorprende incluso a los reporteros de la fuente policiaca que se ven confundidos cuando hay informaciones que no están confirmadas o simplemente no sucedieron y concluyen que se trata, sin duda, de alterar el ánimo de la sociedad.


No se puede dejar de lado por ninguna razón, el hecho de que la incidencia en los casos delictivos que ocurren en todo Veracruz es grave y preocupante, pero de eso a fomentar aún más mediáticamente la zozobra y el temor entre la población es una aberración que no se justifica en el medio periodístico.


Por un lado las reacciones de las bandas organizadas que pareciera responden a intereses pre establecidos, que por eso siguen actuando de esa manera, pero por otro, los intereses oscuros ya sea del anterior gobierno, y no abona en nada a lo que busca esta administración, un resultado inminente en la nueva estrategia pues lo que es seguro, ya nadie quiere la presencia de cualquier tipo de delitos.


Si en las urnas los electores votaron por un cambio también éste está acompañado de un voto de confianza al nuevo sistema de gobierno  que apenas empieza y sobre todo si la inseguridad es el primer renglón que ha atacado el gobernador Cuitláhuac García Jiménez.


Existe pues la instalada Coordinación de la Construcción de la Paz para Veracruz, donde participan el Ejército, la Marina Armada de México, la Secretaría de Seguridad Pública y las policías municipales. Y tal parece que su operatividad está preocupando.


Y que finalmente excusas o pretextos se terminen de cada gobierno que llega, y que como el anterior con el Yunismo que se comprometió a terminar en seis meses la inseguridad, no vuelvan a ser una falacia un espejismo  o en realidad una tomada de pelo.


Ya no se quiere un Veracruz como el “refrigerador podrido” de Javier Duarte en alusión a la herencia Fidelista.


Se quieren manzanas frescas, agua limpia y víveres en buen estado para todos.

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