jueves, 17 de enero del 2019
 
Por Víctor Hugo Arteaga
Columna: Deadline
Para entender el Veracruz de Yunes…
2018-12-28 | 13:02:50

El caso del ex secretario de seguridad pública del estado de Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita, quien dio a conocer cómo el equipo del ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares “recuperó” distintas propiedades para el pueblo veracruzano, es sólo el botón de muestra del nivel de corrupción que se manejó en dos años.


Aprovechando el encono del electorado contra el ex gobernador Javier Duarte de Ochoa, Yunes Linares prometió las perlas de la virgen al pueblo veracruzano para llegar al poder en diciembre del 2016.


Meses antes de tomar posesión, y conforme a su naturaleza, Yunes Linares comenzó a utilizar los medios haciendo anuncios acerca de su trabajo como policía al más puro estilo de la KGB de la URSS o la Gestapo de la Alemania Nazi.


Antes de tomar posesión como Gobernador Constitucional, Yunes Linares sin ninguna facultad legal, se dedicó a “interrogar” a los prestanombres de Duarte de Ochoa y los comprometió a devolver bienes que, decía, eran de los veracruzanos.


Hoy todo el teatro que Yunes Linares utilizó para hacerse del Gobierno de Veracruz, se pudo descubrir que sólo fue una gran campaña mediática y que las formas mediante las que “recuperó” esos bienes, al parecer fueron según las leyes mexicanas y veracruzanas ilegales.


Arturo Bermúdez Zurita, quien fue el secretario de seguridad de Duarte, fue encarcelado por delitos, que de acuerdo al nuevo sistema penal acusatorio no merecían prisión preventiva y menos con las medidas cautelares al interior del penal, que el mismo Yunes Linares ordenó.


Ahí, Yunes Linares, por medio de su Fiscal General, Jorge Winckler Ortíz, y las autoridades penitenciarias en el estado, utilizó las viejas medidas policiales que tanto afrentan al país para “negociar” procesos que únicamente correspondían al sistema judicial.


A Bermúdez Zurita, según ha dicho éste, le torturaron en diversas ocasiones buscando declaraciones de culpabilidad contra Javier Duarte. Lo ha dicho e incluso ha iniciado procesos para que el Congreso de Veracruz haga juicio político a Winckler Ortíz.


Abogados de la Fiscalía General del Estado, intentaron negociar la devolución de bienes materiales, en delitos que realmente no merecían esas medidas reparatorias, pero que a Yunes le ayudarían a generar percepción para que su gobierno de dos años, pudiera sostenerse a través de su hijo en las elecciones a Gobernador del 2018.


Lo grave del Caso Bermúdez, es que, lejos de esperar a que finalicen los procesos legales en los que se le vinculó a proceso, es la capacidad de mentira y utilización de los recursos de un Estado para fabricar culpables de un Gobernador que invadió la autonomía de todos los poderes en Veracruz.


De esa forma y con apoyo de un Congreso de mayoría, Yunes nombró a Edel Álvarez como presidente del Supremo Tribunal de Justicia y éste entendió en todo momento que no sería autónomo, sino que su jefe directo sería Miguel Ángel Yunes Linares.


Edel Álvarez le puso Jueces de Control, que al revisar cada caso, puede uno encontrar un Modus Operandi de un mal actuar, según los especialistas y analistas en todo el país.


Yunes Linares, junto con Edel Álvarez y junto con Jorge Winckler, formó un equipo integral en el que nadie tenía oportunidad de “ser inocente hasta que se demostrara lo contrario”.


Al más puro estilo del Cártel de La Toga colombiano, el Cartel de La Toga Veracruzana cuyo ideólogo intelectual era el propio Yunes Linares, operó durante dos años metiendo gente a la cárcel, sólo para generar percepción.


Es cierto que muchos de los involucrados se sabe y es el dominio público que en su tiempo, formaron una banda de Duarte y sus 40 ladrones, para robar los recursos públicos como nunca en la historia de México se había hecho.


Claro que muchos personajes merecen prisión y si la justicia fuera lo que debe ser, deberían estar purgando  no menos de 40 años en prisión por lo que hicieron en Veracruz del 1 de diciembre del 2010 al 1 de diciembre de 2016.


Pero eso no le daba derecho al ex gobernador a utilizar las herramientas del estado, para cual emperador romano, señalar y jugar con la vida de las personas, sin antes realizar los procesos judiciales y penales como se debieron manejar.


Caray, no era ni tan complejo. Mucha de la gente involucrada por supuesto que robó, por supuesto que delinquió, por supuesto que deshonraron la confianza de un pueblo noble como lo es el de Veracruz.


Sólo debieron hacer las cosas cómo debían hacerse y un buen estudiante de derecho habría encarcelado a los delincuentes de Duarte. Pero gracias a todas las violaciones en las que incurrió el gobierno de Yunes, hoy muchos podrán ser declarados inocentes, incluyendo a Duarte de Ochoa.


Si Bermúdez es o no culpable de los cargos que se le imputan, serán las autoridades las que lo determinen, pero la forma en cómo Yunes Linares equivocó el proceso en torno a éste, nos pudo demostrar cómo quizá lo hizo con tantos otros que están libres.


Por lo que sabemos hoy que Bermúdez Zurita puede hablar en libertad, es que Yunes lo torturó a través de la gente de la Secretaría de Seguridad Pública en diversas ocasiones dentro del penal de Pacho Viejo y no en una, sino en varias ocasiones.


Hoy en libertad, el ex mando policial de Duarte, ha podido informar de cómo los abogados de la Fiscalía General intentaron negociar su libertad a cambio de entregar propiedades, que fueron anunciadas con bongo y platillo.


Lo que no nos dijeron a quienes seguimos este caso desde 2013, es que esos bienes fueron recuperados con recursos públicos del Gobierno de  Veracruz. Con lana pues que salía de su administración, en el ánimo de construirle al candidato del PAN un camino lleno de pétalos de rosas y perfumado a las elecciones del 2018.


Bermúdez no está libre porque haya acordado la entrega de esas propiedades, que al final del día tampoco están en posesión del Gobierno de Veracruz, que por cierto, tampoco ha podido recuperar casi 6 millones de pesos que Yunes ordenó pagar para esos fines.


Bermúdez está libre porque una juez de control se extralimitó por “órdenes superiores” de su jefe directo y de el jefe directo de su jefe, para que a “como diera lugar” se le mantuviera preso hasta pasando las elecciones del 2018, donde otro Yunes se esperaba fuera el ganador por Acción Nacional.


El botón de muestra que es el Caso Bermúdez, nos confirma lo que siempre se sospechó desde que Yunes Linares fue candidato a Gobernador: Que en muchos sentidos, su gobierno sería peor que el de Duarte de Ochoa.


Este caso nos confirma que hubo violaciones, que hubo engaños cada día en esa administración y que tendiendo cortinas de humo aprovechando la “inocencia” de los medios veracruzanos, se privilegió formas de gobernador contra toda buena conducta.


¿Qué pasaría si Bermúdez y sus abogados ganan en el Congreso de Veracruz la solicitud de Juicio Político contra el Fiscal de Yunes?


¡Que Winckler podría pasar de perseguidor a perseguido!


Y algo sí se sabe: Que Winckler no soportaría un solo día en prisión, en el caso hipotético de que así sucediera, sin “cantar” todas las instrucciones que su jefe le dio e hizo hacer en nombre de la “Justicia Veracruzana”.


 


Twitter: @arteaganoticias

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