domingo, 09 de diciembre del 2018
 
Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
Winckler no quiere irse
2018-12-03 | 07:52:09

Si realmente hubiera actuado de manera autónoma en la pasada administración de dos años y su desempeño fuera eficaz, de seguro los nuevos gobernantes de MORENA ni nadie estarían esperando o pidiendo ahora la salida de Jorge Winckler de la Fiscalía General del Estado.


Pero el abogado oriundo de Oaxaca sabe mejor que nadie que si llegó a la FGE a finales de 2016 fue por la presión que su jefe político, el entonces gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares, ejerció sobre el fiscal duartista Luis Ángel Bravo Contreras, quien originalmente había sido electo en enero de 2015 también por el Congreso local por un periodo de nueve años.


La versión que corrió en noviembre del año antepasado es que el litigante cordobés habría llegado a un acuerdo con Yunes Linares para que a cambio de presunta impunidad nombrara primero a Winckler Ortiz como visitador general de la FGE y así, un mes después, el abogado yunista lo sustituyera en la titularidad de este órgano constitucionalmente autónomo previa ratificación de la LXIV Legislatura, bajo control de sus diputados aliados del PAN y PRD.


Winckler, muy allegado a la familia Yunes Márquez, fue perfilado a la FGE no para servir realmente a los veracruzanos sino al fallido proyecto sucesorio del exmandatario panista, quien fracasó en su intento de heredarle el poder a su primogénito.


La Fiscalía la usó como instrumento de propaganda y coacción para impulsar la candidatura del Miguel Ángel Yunes Márquez mediante la intimidación y persecución de los adversarios políticos del hijo del ex gobernador.


El caso más sonado fue el de la ex primera dama de Veracruz, Karime Macías. En su momento, el reportero Noé Zavaleta, corresponsal de la revista “Proceso”, consignó que el caso de Macías Tubilla fue utilizado por el gobierno de Yunes para contrarrestar la ventaja que en algunas encuestas le sacaba Cuitláhuac García, de MORENA, al candidato del PAN.


Zavaleta citó textualmente: “El fiscal general Jorge Winckler Ortiz denominó ‘Bombazo winckleriano’ a una breve columna periodística que él mismo envió a sus reporteros afines. Es un texto cargado de errores ortográficos y pifias gramaticales, en el cual afirma que el escándalo de la esposa de Duarte hizo avanzar a Yunes Márquez: ‘Están agraviados porque Chiqui, Chiqui, Chiqui Yunes avanzó de menos cinco puntos en todas las encuestas con este Bombazo Winckleriano (sic)”.


Este domingo 2, Winckler apareció por primera en un evento público con el gobernador de MORENA, en el que Cuitláhuac anunció la Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz, que sesionará diariamente por la mañana en 18 regiones del estado. Y ahí reiteró a los reporteros que nadie lo puede obligar a renunciar a su cargo porque la Fiscalía es autónoma.


Lo mismo que argumentaba también su antecesor Luis Ángel Bravo, quien pese a su presunto acuerdo con Yunes Linares, fue detenido a mediados de junio pasado, casi dos semanas antes de la elección de gobernador, y vinculado a proceso acusado de haber entorpecido la investigación de al menos 19 desapariciones forzadas de personas durante la administración duartista.


¿Por qué ahora que perdieron la gubernatura  Winckler no quiere renunciar a la FGE? Porque por su puesto es clave: por él tienen que pasar los procesos penales que la nueva administración de MORENA pudiera iniciarles a los ex funcionarios de la administración anterior, incluido Yunes, su jefe político.

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