domingo, 13 de octubre del 2019
 
Por Francisco J. Ávila Camberos
Columna: La Guardia Nacional, el gatopardismo y los perdones anticipados.
La Guardia Nacional, el gatopardismo y los perdones anticipados.
2018-11-24 | 09:37:35

Existe en México la arraigada costumbre, cada vez que llega una nueva administración, de anunciar cambios sustanciales para mejorar; pero lamentablemente estos no siempre se logran porque los cambios citados no son a fondo. Se limitan a cambiarle de nombre a una o varias de las dependencias existentes, a fusionarlas entre sí o incluso a dividirlas y con ese simple hecho nos  dicen que las cosas mejorarán y los problemas se solucionarán como por encanto.


Con tristeza vemos que esto no se logra, porque frecuentemente los cambios anunciados son solo cosméticos o de fachada.


Muchas veces los integrantes de una dependencia son exactamente los mismos que estaban en la otra cuyo nombre simplemente modificaron, repitiéndose el triste caso donde cambian todo para  que todo siga igual. A eso se le llama gatopardismo puro.


Por eso los problemas no se solucionan y a veces hasta empeoran.


Para muestra un botón: Al inicio de la actual administración, se anunció con bombo y platillo que se crearía una gendarmería para combatir la violencia e inseguridad que padecemos. El resultado fue que estos flagelos no disminuyeron, sino que se incrementaron.


Ahora nos dicen que se creará una Guardia Nacional integrada por la Policía Federal, la Policía Naval y la Policía Militar. Tengo la impresión de que esta fue la salida más fácil y cómoda que encontraron quienes encabezarán el nuevo gobierno, para no verse tan mal ante los votantes por tantas contradicciones en que están cayendo, ya que estuvieron anunciando a los cuatro vientos que de ganar las elecciones regresarían al Ejército y a la Marina a sus cuarteles, lo cual constituyó un grave error;  ya que por su preparación, valor y disciplina, la población confía más en dichas instituciones que en las múltiples policías existentes.


La llamada Guardia Nacional que ahora van a implementar, resulta en mi opinión un híbrido raro que nada tiene que ver con lo que tradicionalmente en México y en otras naciones se conoce como Guardia Nacional.


La primera Guardia Nacional que hubo en el país la creó en 1846 el General José Mariano Salas durante el conflicto bélico que tuvimos con los Estados Unidos. Ésta se integraba con ciudadanos voluntarios armados que cada estado organizaba y cuyo comandante supremo era el gobernador de cada entidad. Se constituyó dicha guardia para apoyar al ejército mexicano durante la invasión americana.


Debido a la desunión de los mexicanos y a las constantes pugnas internas que había entre los políticos, perdimos la guerra y con ello más de la mitad de nuestro territorio.


La Guardia Nacional que tuvimos en el siglo XIX constituyó una fuerza pública de carácter militar, cuya misión era la seguridad y defensa de la nación. Sin embargo, al estar bajo el mando de los gobernadores, éstos concentraban tal poder que ponían en jaque al gobierno central y con ello la estabilidad del país. Por eso, diversos presidentes de la república intentaron suprimirla sin éxito.


Fue hasta la Constitución de 1917 en que la Guardia Nacional pasó a ser un simple elemento decorativo, porque prácticamente desapareció del mapa al quedar ésta sin una ley reglamentaria que le permitiera operar.


Ahora se revive el nombre de esa institución, pero bajo otro concepto totalmente distinto. Incluso se pretende modificar la Ley para darle sustento jurídico a la Guardia Nacional que nos dicen se encargará de combatir a la delincuencia para pacificar el país.


Como estas decisiones del nuevo Presidente de la República son casi ya cosa juzgada, porque su partido tiene mayoría en el Congreso y éste le aprobará sin dilación las iniciativas que le envíe, solo nos quedará concederle el beneficio de la duda y confiar en que dichos cambios ayuden verdaderamente a encontrar la paz y la tranquilidad que todos anhelamos.


Es importante recordar que la erradicación de la violencia no solo depende de la fuerza pública, sino también de que los ciudadanos eduquemos mejor a nuestros hijos para que sean gente de bien y no se conviertan en futuros delincuentes.


El cambio para mejorar depende también en gran medida de que la justicia se imparta correctamente, de manera oportuna y expedita; sin tolerar la impunidad.


Quien violó la Ley debe ser sancionado de acuerdo con la gravedad de la falta cometida. El otorgar perdones anticipados a los infractores suena muy bonito y hasta romántico, pero en el mundo real esto no funciona, porque la impunidad solo promueve la reincidencia y alienta a la delincuencia.


Los perdones anticipados ocasionarán que en este año de Hidalgo, los funcionarios salientes que llegaron a cometer delitos y estaban preocupados porque la nueva administración los llamaría a cuentas, continúen hasta el último minuto saqueando al país con singular alegría y desparpajo.


Total el nuevo presidente ya los perdonó por adelantado.


Habrase visto. El mundo al revés !!!!.


¿No les parece a ustedes?.


Muchas gracias y buen fin de semana.

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