domingo, 16 de diciembre del 2018
 
Por Emilia Ramírez Soto
Columna: Todo comunica
Un régimen que se resiste inútilmente a morir
2018-11-14 | 11:44:03

El pasado esta lleno de anécdotas que nos hablan de un régimen que prometió sanar los agravios que vivían muchos sectores sociales; de una renovación que trabajaría arduamente para erradicar la corrupción de las instituciones y que ningún funcionario estaría impune si se atrevía a practicarla.  ¿Te suena familiar?


Todos estábamos borrachos de entusiasmo, nos sentíamos parte de un México lleno de oportunidades para vivir como en los programas de TV del gabacho y las telenovelas del canal 2; nuestra realidad era¡de Película!  Había trabajo, surgían empresarios mexicanos exitosos, las empresas familiares comenzaron a prosperar, había cupo en las universidades y escuelas, los hospitales y clínicas de salud pública valoraban la vida, campos llenos de cosechas exitosas y abundante ganado y animales de corral,  Y entonces ¿Qué paso? ¿En que momento el sueño dorado se volvió una tremenda pesadilla?


La riqueza petrolera colocó a México en el radar internacional, y las promesas eran audaces porque “había manera” en palabras coloquiales de los políticos ochenteros. Sin embargo en pocos años el sueño comenzó su transformación a pesadilla; cuando frente a la riqueza de México, muchos políticos y funcionarios, con una desmedida avaricia, intercambiaron los intereses nacionales, por intereses personales; ¿Y saben que es lo que más motivó que sucediera esto? Que por alguna razón ¡No hubo castigo!


Y así, sin pretender ofender a nadie, todos los que vimos lo que pasaba; ya sea por confort, por miedo, por ignorancia, por conveniencia, por lo que sea; sabiendo que lo que estaba sucediendo no era bueno o correcto para México; miramos para otro lado. La corrupción y la impunidad se hizo habitual y cotidiana para los mexicanos.


Un régimen que durante más de treinta años nos colocó en el precipicio, que logró enceguecernos ante el saqueo y robo descomunal;que nos hizo insensibles a la pérdida de vidas humanas, que anestesio en demasía a una nación que comienza a despertar; con demasiadas emociones encontradas.


Un pueblo que te mira con recelo; pero que aún es capaz de darte el beneficio de la duda; que reacciona rabioso cuando le prometen justicia y no hay castigo; solo farsa y más farsa. una sociedad que no esta acostumbrada a ser consultada, pero quiere aprender para exigir ser tomada en cuenta.  Una diversidad que une sus pensamiento en una sola voz: ¡Se acabó.


¡No mas impunidad, no más corrupción y no más privilegios!


El régimen de la 4T tiene que cumplir muchas promesas, la más importante es acabar con la corrupción y el estado de privilegios de unos cuantos. Sin ser gobierno ha empezado fuerte su clara movilización para combatir todo aquello que pretenda dominarlos; sin miedo; contundentes y con un tremendo apoyo de los mexicanos. Ya lo dijo Ciro Gómez Leyva; y que seguramente le costo muchísimo trabajo hacerlo; 8 de cada 10 mexicanos apoyan a AMLO.


Frente a eso; los que gozan de grandes privilegios comienzan a calcular el tamaño del resentimiento social; ¡Sí ese que ignoraron por décadas! Que calificaron de exagerado; ese que no les quito el sueño ni un segundo; ese resentimiento ha llegado con una fuerza brutal a despedir al régimen que se resiste inútilmente a morir.


 

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