martes, 13 de noviembre del 2018
 
Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
Orizaba: funesta omisión
2018-11-05 | 08:18:03

Desde hace cuatro meses, en Orizaba, se denunciaron excesos autoritarios de la Policía Municipal bajo el mando del director de Gobernación, Juan Ramón Herebia Hernández, y ninguna autoridad tomó cartas en el asunto hasta que la madrugada del jueves pasado ocurrió la trágica ejecución extrajudicial de los hermanos Ernesto y Román Pérez González.


Y es que a principios de julio pasado, la organización Artículo 19 había denunciado que el periodista independiente, catedrático de la UV, defensor de los derechos humanos y miembro del Colectivo de Familias de Desaparecidos Orizaba-Córdoba, Oliver Coronado Paz, fue víctima de actos intimidatorios, detención arbitraria, desaparición forzada, amenazas y tortura psicológica por parte de policías municipales orizabeños.


De acuerdo con su versión, el martes 3 de julio, alrededor de las 11:40 horas, el periodista había tomado unas fotografías mientras esperaba en una parada de transporte público el autobús que lo conduciría a la USBI de la UV en Ixtaczoquitlán.


Posteriormente, un policía bajó de su patrulla, entró a un gimnasio que estaba en el mismo sitio donde permanecía Oliver y al salir comenzó a interrogarlo sobre las imágenes que había captado.


Dos días después, el 5 de julio, estando nuevamente en esa parada a la misma hora, volvió a arribar la patrulla municipal PA-35 con tres policías a bordo. Al descender del vehículo, ingresaron al gimnasio y al salir se dirigieron al fotógrafo. Uno de ellos, llamado Omar Damián, se acercó y volvió a interrogarlo pero esta vez encañonándolo con su arma. Oliver respondió los cuestionamientos.


Los oficiales dijeron que se trataba de una “entrevista de rutina” porque les habían reportado que estaba tomando fotografías. Oliver dijo que eso había ocurrido días atrás. Oliver se comunicó por teléfono con su novia y le dio los nombres de los policías que lo tenían detenido.


Los agentes, molestos, lo amenazaron y lo llevaron con el director de Gobernación, donde otra vez fue interrogado. La novia del periodista acudió al sitio pero le respondieron que ahí no estaba, lo que para Artículo 19 se configuró en ese momento “el delito de desaparición forzada”.


Herebia cuestionó reiteradamente a Coronado de por qué le tomó fotos al gimnasio del que es dueño y que quién lo había enviado a vigilarlo. Además, le dijeron que descargaron la información de su teléfono y que iba a ser intervenido. Oliver fue llevado a otra oficina para tomarle fotografías y otros datos personales, obligándolo a firmar una ficha de ingreso con datos falsos. Estuvo incomunicado desde las 11.40 hasta las 13:15 horas que salió de la comandancia.


“Ante la gravedad de este terrible acontecimiento y debido a que temo por la integridad física, moral y psicológica de mi persona, de mi novia y familia, así como de mis allegados con quienes trabajo en la región el tema de Derechos Humanos”, Coronado Paz acudió a la Fiscalía correspondiente a levantar la denuncia pertinente, responsabilizando al director de Gobernación de Orizaba, “por cualquier cosa que me pueda suceder a mí y las personas que acabo de mencionar; así como nuestras pertenencias”.


Pero Herebia jamás fue investigado ni sancionado. Este sábado 3, ante el escándalo por la ejecución extrajudicial de seis policías bajo su mando, el funcionario municipal solicitó licencia por 90 días dizque para “contribuir a la investigación” del artero homicidio de los hermanos Pérez González.

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