martes, 13 de noviembre del 2018
 
Por Silverio Quevedo
Columna: En la mira
Muertes en Pico de Orizaba por anarquía y lucro
2018-10-26 | 08:44:31

En esta semana continuaron las secuelas de la nueva tragedia que se registró en el Parque Nacional Pico de Orizaba. Un herido y un cuerpo más fueron rescatados tras el irresponsable accidente en el que murieron cuatro alpinistas, debido al marcado vacío de autoridad por parte de la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (CONANP), que no sólo muestra indolencia sino un silencio sepulcral como el ambiente que priva desde hace meses en la región.


El fin de semana, en la montaña más alta de México se registraron inicialmente al menos cuatro muertos y dos lesionados graves derivado de dos expediciones realizadas en las caras Sur y Norte del volcán.


Lo más delicado, lo inaudito e insensato es que una vez más, como ocurrió en el reciente accidente aéreo que dejó 2 víctimas, ninguna autoridad de ese Parque Nacional ofrece información oficial y son los grupos de rescate y hasta la oficina de Política Regional de Orizaba los que se entrometen en un tema tan importante, y en el que sin duda existen responsables de la tragedia.


La Oficina del Parque Nacional a cargo de Luis Raúl Alvarez Oceguera, mantiene un silencio total al igual que en todos los casos en que mueren los montañistas, no existe información oficial a pesar que el polígono desde los albergues hasta la cima está dentro de su jurisdicción.  Y es que se sabe que los alpinistas pagan una cuota a la CONANP por su ingreso al Parque Nacional, pero, los prestadores de servicios turísticos de Orizaba en Veracruz, Ciudad Serdán y Tlachichuca en Puebla y de la Ciudad México se rigen por sus propios criterios en costos y riesgos.


Es decir, cobran pero cuando existen lesionados o muertos, simplemente se deslinda y son los equipos de rescate voluntarios quienes se hacen cargo de la situación, mientras que las investigaciones por los decesos en la montaña se reducen a las actas de defunción por accidente.


Así, los prestadores de servicios quedan exculpados de toda responsabilidad y continúan con su negocio cobrando hasta tres mil dólares -en caso de los extranjeros- por “hacer cima”, pero sin ninguna garantía ni prevención de riesgos, mucho menos de cobertura de accidentes o muerte.  Según la información confirmada son sólo algunas agencias reconocidas que se ajustan a las normas de la Secretaría de Turismo, el resto opera en un total descontrol y libertinaje comercial y operativo.


En esas condiciones y en el caso de la última tragedia, el pasado fin de semana de manera simultánea dos grupos intentaron “hacer cima”; el primero en la región de Orizaba, por la cara Sur que tiene acceso por Atzizintla, Puebla.  De ese grupo que a pesar del mal tiempo intentó “hacer cima”, dos de sus integrantes perdieron la vida por complicaciones a una altura de 5 mil 600 metros cuando estaban a 170 metros de la cúspide.


El segundo accidente se registró en la Cara Norte por el acceso de Tlachichuca, Puebla, hasta donde se sabe, subieron dos grupos guiados por un prestador de servicios local y otro de la Ciudad de México, en esa expedición también perdieron la vida dos montañistas y dos más se encontraban extraviados hasta que el lunes y martes fueron encontrados.


Los integrantes del Grupo de Socorro Alpino de Ciudad Serdán y la secretaría de Protección Civil de Puebla acudieron inmediatamente a prestar auxilio y ofrecieron información de los hechos, así como la recuperación de los cuerpos.


Pero el silencio volvió a reinar entre las autoridades encargadas y del ámbito federal por supuesto, y en lo que corresponde a la normatividad del Parque Nacional Pico de Orizaba y las responsabilidades de los fallecidos no existe persona alguna que ofrezca información oficial, menos un seguimiento sobre lo ocurrido y en su caso estar pendiente de que se deslinden responsabilidades.


No es la primera vez que esto ocurre, es una constante, pero la negligencia y desentendimiento de los responsables dejan ver sin lugar a dudas un total vacío de autoridad.


Ante la problemática es urgente que alguien deba poner orden. Porque al final pareciera que nadie tiene culpa sino que es una lamentable y trágica reacción de la Madre Naturaleza, y a quien se le deberá cargar todo el peso de la Ley. Vaya.

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