sábado, 20 de octubre del 2018
 
Por Emilia Ramírez Soto
Columna: Todo comunica
Todos los extremos son malos, el punto medio es la vacuna
2018-10-10 | 09:49:01

Todos los extremos son un tema que debe preocupar a la ciudadanía, pero la pregunta es ¿Tenemos una ciudadanía que está en condiciones de distinguir la consecuencia de los extremos?


La realidad es que hoy tenemos una ciudadanía enojada, con ganas de desquitarse de los excesos cometidos contra ellos por una indiferente y arrogante política neoliberal.


Funcionarios de alto nivel que en reuniones faraónicas decidían el futuro de hombres y mujeres mexicanos de todas las edades, tomando decisiones desde la distancia del problema y de los lugares desde donde miles de mexicanos resentían en su bolsillo, en su salud, su seguridad y lo más importante en su derecho a prosperar para construirse un mejor futuro para que unos cuantos disfrutaran de privilegios y acumularan fortunas.


El extremo de la codicia de muchos gobernantes fue convertir a la ciudadanía en un botín, que entregaron sin ningún remordimiento a la explotación más ruin de delincuentes de cuello blanco y de criminales que organizados tomaron ciudades y estados para a través de la violencia obtener ganancias de un pueblo agotado por la decepción, y por último acorralado por el miedo.


Muy pocos alzaron la voz para defender a los mexicanos, el más prominente fue Andrés Manuel López Obrador. No debió ser fácil para un solo hombre,enfrentar a la fuerza del estado.


Ser una sola voz que repite de manera constante, frases y nombres que incomodan y molestan a poderosos políticos y empresarios que ven expuesta la forma en la que abusan de la ciudadanía y del patrimonio ganado a pulso con trabajo honrado.


Hasta hoy, tenemos un gobierno que nos sigue viendo como botín, con impuestos que no vemos reflejados en infraestructura, servicios sociales, salud y seguridad.


Que se burla de manera indignante de un pueblo que quiere justicia, cuando libera con un jalón de orejas a quien se roba o entrega los bienes de México y el dinero de la ciudadanía. ¿Acaso bastan las explicaciones y el peloteo de la negligencia? Yo creo que no.


La victoria de Andrés Manuel López Obrador, y de Morena ha sido un fuerte grito de la ciudadanía, que arrasó y expulsó a casi todos los partidos que han gobernado y han faltado a su palabra.


No le queda a México mucha paciencia, y eso es de lo que hablo. Una ciudadanía que quiere resultados que mejoren sus condiciones de vida no es tolerante con los errores.


Mientras seamos una ciudadanía enojada, no tenemos la serenidad de analizar las consecuencias de los extremos, y puede ser que demos por buenas algunas decisiones que nos prometan mucho y no tengan los resultados esperados.


La austeridad republicana va a disminuir los elevados sueldos de muchos funcionarios, pero también de expertos en temas especializados, que irán abandonando las filas de la administración gubernamental para irse a buscar nuevos horizontes.


Valdría la pena reflexionar si el refrán de pagar justos por pecadores aplica para todos. Solo el punto medio puede vacunarnos de no caer en el extremo de esperar demasiado en tan poco tiempo.

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