viernes, 19 de octubre del 2018
 
Por Emilia Ramírez Soto
Columna: Todo comunica
Violencia política hacia las mujeres ¿Qué es eso?
2018-09-12 | 13:00:50

La violencia política contra las mujeres, no está dentro del leguaje común, y es porque estamos muy habituados a que cuando relacionamos la violencia con las mujeres, lo común es que hay una mujer golpeada, violentada,  asesinada o desaparecida. 


Los casos en dónde los derechos políticos de una mujer son anulados o manipulados, con acciones y omisiones que disminuyen o dañan su reconocimiento y ejercicio de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un cargo público por el sólo hecho de ser mujer son acciones de violencia política.


El mejor ejemplo que vemos hoy de esto es en el caso de la renuncia de varias decenas de mujeres a sus cargos políticos en el estado de Chiapas.  No es menor el tema y además de vergonzoso, es una fuerte llamada de atención para que todos los políticos y políticas dejen de reflexionar tanto y hagan algo al respecto.


La violencia política hacia las mujeres se manifiesta en forma de amenazas, agresiones verbales (burlas, insultos, insinuaciones o gestos lascivos), agresiones físicas o agresiones económicas (que no reciban el dinero que les corresponde para campañas en caso de candidaturas o ejercer sus cargos).  Y por supuesto que presionar a una mujer a renunciar para que su cargo sea ocupado por un varón es un insulto a todas mujeres y todos los hombres que han luchado por la igualdad y paridad de género en el escenario político de México.


Han sido muchos años de lucha para que las mujeres ocupen su lugar dentro del desarrollo nacional, como parte igualitaria en reconocimiento a su talento, trabajo y compromiso con la nación, y como dice el refrán,“el hilo se rompe por lo más delgado”, cuando la decisión insensible y anticlimática de unos cuantos decide que para sacar ventaja de sus derrotas hay que “sustituir” a las diputadas y regidoras en los puestos ganados por sus cartas masculinas, se encienden las alertas que nos avisan lo fácil que se les hace a” algunos” omitir los derechos políticos de las mujeres. 


Estas mentes estrechas no imaginaron el alcance de escándalo nacional que tendría su decisión, quizás hasta ni la comprendan, porque lamentablemente para muchos los establecido es que “las mujeres debemos hacer lo que se nos dice”. 


En este 2018, vimos dos casos de violencia política hacia las mujeres, por parte del PRI y del PAN.  Ivonne Ortega Pacheco y Margarita Zavala, quienes fueron silenciadas a fuerza de presiones políticas, las disminuyeron y las exiliaron de la fiesta electoral.  Pero nadie prestó atención, lo vieron como parte de la grilla por la candidatura presidencial.


 Esta vez no fue así, la cantidad de renuncias llamo la atención de las instituciones y de los medios de comunicación nacionales, que en medio de aires de cambio de régimen hacen acto de presencia inmediata y detienen lo que podría haber sido una de las acciones de violencia política de género más descaradas del país.


Ahora solo hace falta que la regla diga que si sale una mujer, en su puesto debe quedar otra mujer y queda el pendiente de tipificarlo como delito para que deje de ser una práctica común la violencia política hacia las mujeres.


 

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