miércoles, 26 de septiembre del 2018
 
Por Marco A. Medina
Columna: La escena veracruzana
Donde vaya la esperanza
2018-06-29 | 09:27:06

Cuando salga a la luz este artículo estaremos contando las escasas horas que nos separan del primero de julio, día en que 5 millones 775 mil veracruzanos podrán ejercer su derecho a elegir al gobernador del estado y a 50 diputados locales que integrarán el Congreso local.


De igual manera podrán elegir a 20 diputados federales y 2 senadores por la vía directa, además de otro por la indirecta, los que representarán a la entidad en el Congreso de la Unión.


En la escena nacional 89 millones de mexicanos estaremos convocados a elegir presidente de la República y a los diputados federales y senadores que correspondan por cada entidad federativa. Nunca como ahora se habían puesto en juego tal cantidad de puestos electivos y nunca como ahora la conciencia social está expandida a todo lo que da y el interés público está tan presente en la mente de todos. Se entiende que lo que está en juego no es poca cosa.


Tantos años en que se ha disputado cada aspecto de la vida pública del país, el patrimonio nacional, la disposición y expoliación de los recursos naturales, el uso y abuso del presupuesto nacional, todo ello ha producido que grandes sectores de la población se hayan educado políticamente y hoy busquen una mejor alternativa, inclusive, un nuevo proyecto de Nación.


Los escándalos y rapiña que se observa en las esferas del poder, lo mismo públicas que privadas, son de tal magnitud que han hecho abrir los ojos a centenas de miles de ciudadanos. Hoy por hoy las instituciones públicas han sido dañadas seriamente y ello repercute gravemente en el nivel de vida de la gente.


La institución más dañada ha sido la presidencial. De ser el pilar del sistema político mexicano ha devenido en el espacio donde se refleja más claramente el deterioro de los fines y responsabilidad del Estado.


Los presidentes en turno se han encargado de involucrar su investidura en casos de corrupción, impunidad atroz y despotismo flagrante. Por lo mismo, en vez de ser garante y protectora del interés colectivo y nacional, la figura presidencial se ve débil ante los intereses del exterior y las ambiciones desmedidas de nuestro vecino del norte.


En esta elección, como se ve y como se siente, se resume un momento histórico, se concentra en un solo día la posibilidad de devolver los poderes públicos a los fines colectivos de la Nación y de sus habitantes. Los ánimos están puestos para que se produzca un cambio de proporciones históricas.


Ojalá que el amanecer deje de ser una tentación y despertemos ciertos el próximo lunes de que es posible un mejor país. Por lo pronto, comparto con los lectores de esta columna estos versos, animados por tal deseo:


Donde vaya la esperanza


Donde vaya la esperanza iré yo


Donde quiera hacer su casa iré yo


En cada puerta que se abra iré yo


Bajo un techo o bajo el agua iré yo


Donde brote el viento hirsuto iré yo


Donde encuentre tierra hermana iré yo


Donde lata más el fuego iré yo


Donde el agua sea más clara iré yo


Por los caminos sin cielo iré yo


Por los cielos sin su agua iré yo


Por las aguas sin el río iré yo


Por los ríos sin su alba iré yo


Donde vaya la esperanza iré yo


Donde esté bien a sus anchas iré yo


Donde siembre su llovizna iré yo


Donde el aire sea más ala iré yo


Donde la luz ya no crezca iré yo


Donde la luna se apague iré yo


Donde el poema fenezca iré yo


Donde no alumbre la siembra iré yo


Donde vaya la esperanza iré yo


Donde quiera hacer su casa iré yo


En cada puerta que se abra iré yo


Donde el canto sea su espada iré yo


marco.a.medinaperez@gmail.com

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