sábado, 17 de noviembre del 2018
 
Por Cecilio García Cruz
Columna: Jesús te ampare
Las encuestas y los Pepes
2018-05-31 | 09:13:46

Faltan 31 días para que usted, amable lector, ejerza su voto.


Los que aspiran a suceder a Peña Nieto, juegan su última carta.


Está en el aire el nombre de quién dirigirá el destino de nuestro país.


Muchos dan por hecho que Andrés Manuel es el bueno.


Mientras, las casas encuestadoras hacen “jugosos negocios” con las mediciones solicitadas por los clientes-aspirantes.


Sueltan cifras que colocan a los candidatos a conveniencia.


Expertos en la materia aseguran que los costos por estos servicios metodológicos alcanzan los 6 mil millones de pesos al año.


Sostienen, además, que ninguna encuesta debe tomarse en serio porque la muestra es pequeña y, por tanto, es difícil determinar una tendencia real.


Los muestreos jamás han decidido una elección. Solo son instrumentos de los grupos de poder para crear percepciones pero sin certeza alguna.


Lo que sí pueden difundir es la ventaja de un candidato sobre otro, sin  descartar una posible derrota.


Las casas encuestadoras han venido a menos al perder credibilidad, fallar en sus mediciones y, por ende, confundir al electorado.


En las campañas políticas y en especial la presidencial los únicos que no pierden son los propietarios de estas empresas que, además de llevarse cuantiosas sumas de dinero, son publicitados en los medios de comunicación como los “enviados del señor” en la materia.


Lo bueno de todo este enjambre de “negocios” es que la ciudadanía cansada de tanta corrupción e impunidad, no se dejará “comprar” en la elección del próximo 1 de julio y votará libremente por el candidato de su preferencia.


A México le urge un líder político que quiera a su pueblo y que esté dispuesto a dar la vida por su país.


Ya no quiere engaños.


Ya no quiere violencia.


Ya no quiere impunidad.


Ya no quiere sobresaltos en su familia.


Solo quiere vivir en paz y con un trabajo digno.


Relanzamiento


El relanzamiento de la campaña de José Antonio Meade fue el punto de inflexión entre el candidato y el PRI, partido que lo impulsó a enfrentar un reto casi imposible.


Un golpe de timón urgente para enderezar el rumbo del proselitismo que caminaba sin rumbo fijo.


Un cambio en la dirigencia del partido para reconocer a la militancia priista despreciada por los hombres del poder.


El objetivo era apapachar a las verdaderas bases y a los activos más importantes en los distintos puntos del país.


Se quiere despertar el sentimiento dormido de los priistas de corazón.


El voto duro que siempre lo ha sacado a flote aún en los momentos más críticos.


Los seguidores del tricolor no son improvisados ni nuevos. Saben de las adversidades y se han levantado de sus derrotas.


Tienen experiencia y están acostumbrados a la lucha electoral y saben del trabajo a ras de suelo para ganar.


Ahora, Pepe Toño Meade el “candidato ciudadano”, se apoya en la militancia para difundir sus propuestas de campaña.


Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas.


La marca PRI está deteriorada, casi desahuciada.


Por eso, hay burócratas de alto nivel dentro del tricolor expertos en la problemática electoral que no son tan optimistas porque ven nubarrones en el horizonte.


En Veracruz hay un coordinador de la campaña presidencial del PRI, Héctor Yunes Landa, quien lleva en sus hombros el gran reto político.


Tiene el compromiso de hacer ganar a los Pepes.


Tribuno, calculador y entrón por los cuatro costados.


Héctor, ha tejido meticulosamente, una considerable estructura electoral misma que ha conservado para enfrentar la batalla del próximo 1 de julio.


Sus adversarios comentan que el Senador choleño podría inclinar sus simpatías hacia Morena, lo que sería una acción que va en contra de su lealtad partidista.


Mientras, Pepe Yunes, camina por su cuenta y riesgo rumbo a la gubernatura.


En Veracruz se repite la paradoja: el mejor candidato, desde cualquier punto de vista, es el abanderado del peor partido.


Yunes Zorrilla está por encima, renglón por renglón, de los otros dos candidatos en la entidad.


Nadie pone en duda su capacidad, preparación y experiencia.


Pero enfrenta el desprestigio del tricolor, que es estimulada por la embestida electorera del gobierno en turno para apoyar al hijo del mandatario quien sigue culpando de todo a la administración duartista.


Y gracias al entusiasmo de los militantes del tricolor, así como al empuje del propio Pepe Yunes, han mejorado los números para ese instituto político.


Sin embargo, existe la percepción de que no todos jalan parejo e incluso se sabe que algunos dirigentes locales han entregado la elección.


En 31 días saldremos de dudas.

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