viernes, 14 de diciembre del 2018
 
Por Marco A. Medina
Columna: La escena veracruzana
A media campaña
2018-05-18 | 08:53:43

El avance de Andrés Manuel López Obrador sigue incontenible. A media campaña, la avalancha de adhesiones ya está teniendo proporciones históricas. En todas partes se propaga el fenómeno de la pejemanía, festejo anticipado en el que participan miles ofreciendo desde descuentos en los negocios hasta servicios gratis cuando gane López Obrador.


Sin otro punto de comparación que la de 1988, la campaña de López Obrador rebasa ya cualquier expectativa pues trae un empuje de 30 años de anhelos y de esperanzas contenidas.


La primera parte de la campaña de AMLO cierra con concentraciones que van del desbordamiento a la apoteosis en la huasteca veracruzana, hidalguense y potosina. Como in crescendola presencia de Andrés Manuel en Pánuco, Tantoyuca y Tuxpan prendió los ánimos de miles y se desbordó en el puerto de los bellos atardeceres.


En días recientes fueron Huejutla, Tamazunchale y de manera especial Ciudad Valles, donde el ánimo de la gente subió de manera inaudita, a la altura de las temperaturas de la región.


La Huasteca, tan rica en recursos naturales y tan saqueada y dejada a su suerte por los gobiernos centrales de los estados a los que pertenecen, recibió a AMLO como el líder que necesita para sacarla del ostracismo. Merecería un programa especial en el plan de AMLO para impulsarla regionalmente.


Otro punto de quiebre de mencionarse en este intersticio de campaña es el amarre de compromisos con todas las expresiones nacionales del magisterio que se dio en Oaxaca. Contando con una gran asistencia plural, se escenificó en el bastión de la resistencia gremial contra la reforma educativa.


La reforma se cancela, ha dicho AMLO. Y el segundo en las encuestas, Ricardo Anaya, tuvo que declarar que hubo fallas en su implementación y el tercero ya sólo hace defensas simbólicas para no afectar a su mentor el presidente Peña.


Hoy la agenda la sigue marcando AMLO y los demás sólo le siguen el paso a muy larga distancia. Y viene el segundo debate, en el que si los adversarios siguen la misma estrategia seguirán impulsando el crecimiento amloísta.


Para Anaya y Meade las cosas se ponen color de hormiga. Las campañas no levantan y se usan cada vez más medios artificiosos para seguirse manteniendo en la contienda. Anaya inventa encuestas y Meade relanza su candidatura sin pena ni gloria.


Y hasta los periodistas que con AMLO se portaron a la altura del protagonista que tenían enfrente, con Anaya y con Meade se lucieron en sus interrogatorios, los trajeron siempre con el mecate corto, tratándolos sin respeto y cuestionando una a una sus incongruencias, sus mentiritas y sus mentirotas.


Los vientos de cambio se cuelan por doquier y las televisoras no pueden hacer otra cosa que sobrevivir al menguado rating al que los ha confinado la expansión de las redes sociales.


MIENTRAS TANTO, Peña Nieto se mete a escena en Veracruz en plena campaña para salvar algo de lo salvable ante la debacle a la vista. ¿Por qué el intento peñanietista de apuntalar al gobernador y a su hijo? ¿Por qué apoyar a éstos y no al candidato de su partido, Yunes Zorrilla?


Algo muy fuerte de intereses y, sobre todo, de secretos en la administración de los últimos gobiernos habrá para apostar fuerte, incluso contraviniendo la norma electoral, y hacer una gira ilegal de entrega de obras que bien pudo hacerse después, pues ninguna de ellas está acabada.


Peña Nieto sólo vino a hacer publicidad al gobierno de Yunes que, como buen coordinador de campaña del hijo, le pasará algo de corriente a éste para que no se desinfle.


Tanto el gobernador como el presidente incurren en ilegalidades que, independientemente de que se denuncien ante las instancias electorales, los ciudadanos les cobrarán en las urnas.


marco.a.medinaperez@gmail.com

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