jueves, 20 de septiembre del 2018
 
Por Silverio Quevedo
Columna: En la mira
Desprestigian con reyerta, Yunes y alcalde
2018-05-09 | 09:06:44

Como los niños que se esconden en el clóset, y de repente asoman la cabeza para decirlo. O como si se tratase de una travesurilla de vez en vez, así apareció ayer, como a escondidillas, el líder del PRI estatal, Américo Zúñiga caracterizado con un gris y débil papel como dirigente, para señalar el conflicto en el que se ha enfrascado el gobernador Miguel Angel Yunes Linares y su sucesor en el gobierno municipal de Xalapa.


 


Como con miedo, asumiendo que está tirando la piedra para esconder la mano, Américo expresó que es “aberrante” la discusión entre ambos gobernantes por el tema de las videocámaras que el gobierno estatal pretende instalar y a las que se opone el cabildo xalapeño encabezado por el edil de Morena.


 


Y es que ambas autoridades se han enfrascado en una inútil confrontación que a nada lleva en favor de la seguridad y en general de la convivencia civilizada y coordinada entre las instancias que gobiernan una sociedad.


 


Hay que destacar que, primero, el alcalde Hipólito Rodríguez encabeza un ayuntamiento que por primera vez ostenta en una capital de un estado. Y segundo, como la tarjeta de presentación de MORENA que hoy disputa con amplias posibilidades la Presidencia de la República y tal parece que en eso no repara el investigador de la Universidad Veracruzana.


 


Pero por otro lado está un Yunes Linares que equivocadamente cree que una disputa de este tipo le va a redituar dividendos políticos si es lo que busca porque no se explica de otra forma, pues en plena campaña electoral de su hijo no se entiende que lo ponga bajo riesgo por el escrutinio ciudadano, ya que lejos de generarle bonos le puede afectar.


 


Lo cierto es que seguir lanzando acusaciones y amenazas incluso como la del Ejecutivo Estatal -que no le queda- de retirar el recurso para seguridad en favor de Xalapa, si el edil continúa con la negativa de no permitir la instalación de las videocámaras, no le lleva a ningún lago.


 


La reyerta fue descrita por Américo en su hasta ahora atinado comentario:


 


“Este es un espectáculo francamente triste, lamentable, es preocupante y yo lo calificaría como un espectáculo aberrante que se estén peleando el Gobierno del estado y el Gobierno municipal en una situación que debe de ser de un esfuerzo entre todos. Este pleito entre ellos de ver quién puede más, este ejercicio de fuercitas está perjudicando a los ciudadanos”.


 


Ni uno ni otro tienen por qué encontrarse en esta situación de enfrentamiento. Un alcalde inexperto y falto de política que debe conciliar, aunque seguramente quiere que el mandatario le de su lugar. Y un gobernador, que debe recapacitar en que para su desgastado régimen, y en los tiempos en que se encuentra la democracia estatal y nacional, todo queda en un choque político.


 


Y mientras uno y otro se intercambiaban mensajes con videos lanzados al imaginario colectivo vía redes sociales, con mutuas acusaciones, lo más lamentable es lo que simultáneamente ocurría en la capital xalapeña, precisamente, en materia de violencia e inseguridad.


 


Por la noche del lunes se encontró el cuerpo de una joven que estaba desaparecida desde el 26 de abril. Karen Nataly, en la populosa colonia Lomas de Casa Blanca de esa ciudad, fue violada por un sujeto y posteriormente arrojó su cuerpo metros delante de su domicilio.


 


Esa misma noche en la colonia Progreso Macuiltépec, sobre la calle Chilpancingo a unos metros del Centro de Cancerología, fue asesinado otro joven. Una ejecución más que en Xalapa, al igual que en toda la entidad, ya es el acostumbrado diario vivir.


 


En tanto, los gobernantes en su infructífera e inútil pelea. Vaya gobiernos. Uno con más de cuatro décadas como político, el otro con menos de un año. Pero ni uno ni otro cabila el verdadero fin de dirigir un los destinos de las instituciones en sus respectivas instancias.


 


 


MUY EN CORTO


 


UNA MANSIÓN DE LADRÓN. La Rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara González aclaró las “imprecisiones de la nota”  a su vez con nuevas imprecisiones o datos inconclusos el origen de la mansión de la que es propietaria en la ciudad de Xalapa y que fuera revelada en una nota periodística con documentación y datos que la estiman con un valor de 12 millones de pesos.


 


Como dijera El peje, “esa residencia ni Obama la tiene”. Es más ni Javier Duarte, pues sus departamentos incautados en Torre Pelícano fueron cuantificados en 10 millones de pesos. Ubicada en la calle Corregidora, antes Josefa Ortiz de Domínguez, su casita, es producto de los esfuerzos como “honorable ciudadana” y pues que ella solo aportó la mitad. Es decir 6 millones de pesos, porque los otros seis los otorgó su esposo, quien “tiene más de 50 años”. Eso dijo.


 


Para comprar una casita y dar la mitad con seis milloncitos la Rectora tiene que estar bien pagada como lo está, contrario a lo que dijo en septiembre del año pasado cuando negó ser de los jefes de universidades mejores remuneradas del país.


 


Pero el salario que se le adjudica, según las informaciones, es de 195 mil pesos al mes. Que de ser así, pues si se toma en cuenta que viviera con la mitad de sus ingresos, y la otra mitad dedicada a la adquisición de ese inmueble, necesitaría algo así como cinco años para reunir dicha cantidad.


 


Difícil convencer a los ciudadanos de que es imprecisa la nota si no hubo detalles de como le hizo para juntar los 12 millones en los que está valuada la casita de Ladrón. En fin.

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