viernes, 20 de julio del 2018
 
Por Raúl López Gómez
Columna: Cosmovisión
Nada que celebrar
2018-05-02 | 09:04:33

En México, en el día de trabajo nada que celebrar ante las malas condiciones laborales de quienes operan la planta productiva del país en condiciones por demás desastrosas y la principal causa de migración de la población hacia el vecino país del norte y otras naciones.


 


José Luis Santiago López, presidente de Fuerza Empresarial Veracruzana, A.C., dice que desde hace varias décadas los trabajadores han caído en la explotación de las cúpulas del poder político y económico de quienes deciden presente y futuro de millones de mexicanos.


 


Las condiciones paupérrimas, infrahumanas y hasta de explotación de quienes en aras de tener un ingreso ofrendan su vida por un salario mínimo inconsistente y en ocasiones hasta sin recibir prestaciones de ley, y más aun con jornadas laborales superiores a las ocho horas y sin que se les pague el tiempo extra o las horas laborables en días de descanso y festivos.


 


Hace falta conciencia y coordinación, además de mucha responsabilidad entre quienes gobierno y legislan con los que emprenden nuevas empresas para impulsar al empleo.


 


Existe una realidad, el trabajador es el último eslabón de una larga cadena de abusos y de corrupción, porque son millones los que no reciben su incorporación al seguro social y por lo mismo no tienen Infonavit.


 


Desde hace algunas décadas los fondos de las aportaciones de los afores disponen del dinero como si fuera propio de las operadores y eso no lo concibe la ley, porque en aras de crecer ponen en riesgo a los fondos de pensión de los trabajadores,


 


México es el país del nunca jamás, se hará justicia al trabajador y también en donde nunca jamás se les dará respeto a sus derechos laborales.


 


La ausencia de compromiso y de voluntad viene desde el gobierno federal que no garantiza a los trabajadores un salario remunerador y acorde a su esfuerzo, por lo que la justificación a no darle un salario decoroso es una postura muy vieja de que no se quiere provocar inflación, cuando de que sirve si el trabajador no puede comprar nada con ochenta pesos y sólo le sirve para medio sobrevivir.


 


La injusticia social de México, debe terminar con instancias de de gobierno que se comprometan a reducir la gran brecha de millones de pobres con unos cuantos ricos en un desequilibrio peligroso y desproporcionado.


 


Los empresarios cumplen con la ley y a los mismos se les exhorta a cumplir con las obligaciones de ley a favor de sus trabajadores.


México vive la peor crisis de su historia con demasiado triunfalismo gubernamental y con pocos resultados por varios factores, salarios insuficientes y delincuencia elevada, dos problemas que siempre repercuten en el último eslabón de una larga cadena de explotación y abuso en perjuicio de los trabajadores.


Las cifras alegres del gobierno de Peña Nieto, no convencen y no tienen nada de congruencia con una realidad que el trabajador y sus familias resienten en el día a día y estoicos aprenden a sobrevivir con poco para resistir mucho. Así las cosas.

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