viernes, 21 de septiembre del 2018
 
Por Raúl López Gómez
Columna: Cosmovisión
Luto en las letras por muerte de Sergio Pitol
2018-04-15 | 14:32:28

El sensible fallecimiento este jueves del escritor veracruzano por adopción y por decisión propia, Sergio Pitol Deméneghi (18 de marzo de 1933-12 de abril 2018), es una gran pérdida para el mundo de las letras que está de luto.


El muy querido Sergio Pitol, se reúne ya con sus entrañables amigos y colegas José Emilio Pacheco y Carlos Monsiváis.


El maestro Pitol, murió en la ciudad de Xalapa, luego de varios meses de recibir todos los cuidados por un añejo padecimiento que presentó por su edad avanzada.


 


Su obra literaria y sus grandes aportaciones en materia de traducción de la literatura rusa principalmente y de otras latitudes, han sido parte de su enorme contribución a las letras universales que lo llevó a obtener el Premio Cervantes, aquella mañana en que fue sorprendido con la gran por los medios de su comunicación que le quitaron la tranquilidad de su domicilio en la ciudad de Xalapa.


Un hombre culto, callado y de voz suave, que dedicó toda su vida a servir al conocimiento, a la cultura y a las letras, como su más grande aportación siempre en la defensa del libro, con su tesis que decía, que el libro nunca sería rebasado ni quitado del escenario mundial ni por la internet, como la mejor forma de abrevar al espíritu humano del saber, las experiencias y lo que puede formar a la mente del ser hombre, porque lo pone a su alcance como el mejor instrumento inventado por el propio ser humano.


Como coordinador de la Biblioteca del Universitario en la UV en tiempos del rector Raúl Arias Lovillo, puso al alcance de todos los miembros de la comunidad universitaria una colección gratuita de grandes obras de autores universales para promover la lectura y el conocimiento, a fin de poner al alcance de todos  a los más variados autores con la oportunidad de estar en todas las bibliotecas de jóvenes y adultos que han disfrutado de una acción, única irrepetible y de mucho valor educativo, sin precedente alguno de impulso a la lectura en la historia de la UV.


Su ejemplo, disciplina y orden por el estudio diario, fue algo que practicó siempre. A su muerte se lleva sólo el cariño de toda una comunidad que lo valoró en su inquebrantable misión a favor del conocimiento y fue el más sencillo como mueren los grandes personajes de la humanidad que trascienden a su obra, porque se atrevieron a dejar la patria para abrevar el conocimiento de países lejanos y aprender los más variados idiomas para únicamente traducir las obras de los grandes de la literatura universal y ponerlos al alcance de todos los que hablan el idioma castellano.


Al final, con serios problemas familiares de divisionismo y abandono, en los últimos años de su vida del escritor Sergio Pitol, fue dejado a su suerte y con graves conflictos legales por la disputa de los tutores que debían de operar los emolumentos salariales de la UV, que nunca dejó de cubrirlos en tiempo y forma.


 


A pesar de esto la familia del escritor, entre esta dos sobrina buscan frenar a la Universidad Veracruzana, de que no quieren que se utilice su nombre en la FILU de Xalapa, cuando el pensamiento universal y la obra del maestro Sergio Pitol ya pertenece al mundo, y no a dos personas que nunca cuidaron de él.


Así es, que la rectora de la UV; doctora Sara Ladrón de Guevara, recibe el respaldo de toda una comunidad al disponer que en la Feria del Libro de la UV, se rinda un homenaje póstumo a quien dio mucho por la casa a la que le dedico su tiempo y su legado, también al disponer que la máxima casa de estudios en la entidad, reciba en donación su extensa biblioteca formada por muchos años de lectura y de amplio trabajo.


Su semblanza comienza de niño, huérfano a los cuatro años y cuidado en Córdoba por su familia materna comienza con mucha asiduidad el apego a la lectura por problemas de salud, y después de superados los inconvenientes ya de joven se dedicó a viajar por el mundo para aprender idiomas y el desarrollo de la literatura rusa y de otros países, en donde se destacó como un excelente traductor de muchas obras que están por su esfuerzo ahora en el idioma castellano.


 


Como los grandes genios en la historia de la humanidad, vivió bajo los cuidados de sus amigos del círculo cercano de mucho afecto humano por el abandono de su familia, y sin riqueza, porque hasta la famosa Medalla por el Premio Cervantes, se la robaron en el “sexenio del maleficio” de Javier Duarte, y hasta existe una carpeta de investigación abierta por el caso.


Su trascendencia universal va más allá de temas materiales y legales,  por el aporte con la “Biblioteca del Universitario” acción sin precedente alguna, en su afán por impulsar la lectura entre los jóvenes y adultos miembros de la comunidad de la Universidad Veracruzana, al hacer posible que una colección de un promedio de 30 obras de las mejores en el orbe, se obsequiaran a quienes disfrutan de la lectura, para seguir en su ejemplo de él de niño, que traspasó fronteras y conoció el mundo primero en los libros y luego hacerlo de forma real como un embajador intelectual del mundo. Descanse en paz. Así las cosas. 

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