jueves, 20 de septiembre del 2018
 
Por Marco A. Medina
Columna: La escena veracruzana
El cascabel al tigre
2018-03-14 | 08:17:24

Pocos reconocen el papel pacificador que ha cumplido López Obrador en los últimos doce años, sobre todo a raíz del fraude electoral cometido en su contra en 2006, cuando ante la irritación de millones de ciudadanos que ya lo consideraban presidente, en vez de dejar a la deriva la inconformidad social, propuso una protesta inédita, muy criticada, pero que sirvió como catalizador del descontento popular: la instalación de campamentos sobre la avenida Reforma y la conformación del Gobierno Legítimo de México.


 


Por lo mismo, pocos comprenderán el significado de su expresión lanzada en plena Convención Bancaria: “Si se atreven a un fraude me voy también a Palenque y a ver quién va a amarrar el tigre. Quien suelte el tigre que lo amarre...”.


 


La propia conformación de Morena fue una salida política, no violenta ni disruptiva, al proceso electoral de 2012, en el que se jugó sucio, con todo y compra del voto, y que dejó nuevamente lastimados a millones de ciudadanos por las prácticas antidemocráticas puestas en juego.


 


Morena, desde este punto de vista, jugó un papel pacificador, aunque transformativo y crítico.


 


En el documental Fraude: México 2006, de Luis Mandoki, AMLO revela el contenido de una encuesta que reconocía que 7% de la población estaría dispuesta a tomar las armas ante el fraude perpetrado en ese año. Por ello, las decisiones políticas que tomó en ese momento fueron de un alto nivel y responsabilidad.


 


Cuando AMLO advierte que no asumirá otra vez el papel de domar al tigre lo hace contando con un pulso claro del país. Con una gran cantidad de agravios y desperfectos sociales,el desbordamiento de la delincuencia y una lucha que se ve descarnada entre dos facciones del grupo en el poder, sería muy irresponsable intentar un fraude el primero de julio. O cualquier cosa que se le parezca.


 


Pero más allá de la advertencia tranquila y sin aspavientos, la confianza de López Obrador en el crecimiento de su propuesta le permite tender un puente de entendimiento para después del primero de julio: hacia el poder económico (llegar a un arreglo de volumen de obra con los contratistas del aeropuerto, siempre y cuando se realice en Santa Lucía y no en Texcoco) como hacia Peña Nieto.


 


Algunos analistas ponen esto como ejemplo de transa e impunidad, cuando no es sino un cuidadoso manejo de la situación política para darle viabilidad al reconocimiento del triunfo electoral.


 


De ahí también que no sea sólo anecdótico el llamado a la cordura que el propio AMLO hace a los dos contrincantes que se pelean por el segundo lugar en la actual contienda.


 


Casi como árbitro oficioso les ha marcado límites a Meade como a Anaya para que no se propasen y pongan en peligro la paz social. El rompimiento de los equilibrios políticos, así sea mínimo, puede causar la chispa que prenda la pradera seca de este inicio primaveral.


 


Con soltura de estratega López Obrador no aceptará domar al tigre, pero sí ha logrado ponerle el cascabel que nos advierte de sus pasos peligrosos por el estrecho sendero que transitamos camino al cambio verdadero.


 


MIENTRAS TANTO, en la escena veracruzana, la iracundia del gobernador Yunes hizo de una protesta magisterial que no hubiera trascendido mayormente un vehículo de propaganda excelente para difundir las demandas de la CNTE de Chiapas y del Movimiento Magisterial Popular Veracruzano contra la reforma educativa.


 


Y lo exhibió en todo su autoritarismo. Gracias a las redes sociales, este tigre hizo resonar su cascabel.


 


 


marco.a.medinaperez@gmail.com


 


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