miércoles, 12 de diciembre del 2018
 
Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
La pobre de Pinete
2018-02-16 | 08:21:34
Una de las nominaciones priistas que más sorprendió fue la de la diputada federal por el distrito de Tantoyuca, María del Carmen Pinete Vargas, quien inesperadamente se registró como precandidata al Senado de la República y terminó desplazando a otras féminas del partido tricolor que permanentemente estuvieron promoviéndose como aspirantes a la Cámara alta del Congreso de la Unión, principalmente las delegadas federales de la SEDESOL y del ISSSTE, Anilú Ingram y Elízabeht Morales, y doña Sonia Sánchez de Chirinos.

Hasta ahora no ha quedado suficientemente claro qué grupo o personaje estaría detrás de su precandidatura, aunque algunos de sus correligionarios la vinculan con Fidel Herrera Beltrán por su cercana relación con un hermano del exgobernador desde que ella estuvo a cargo del IVEA en la administración fidelista. Igualmente se presume que habría sido impulsada por los diputados federales Erick Lagos Hernández y Jorge Carvallo Delfín, otros dos excolaboradores muy allegados también a Herrera Beltrán, los cuales lideran la bancada veracruzana del Revolucionario Institucional.

La precandidatura de Pinete inesperadamente cuajó luego de que se pretendió promover a la diputada federal por Zongolica, Lilián Zepahua, la que previamente fue impuesta en la Secretaría General del CDE del PRI por presiones del diputado Carvallo, no obstante que desde el sexenio anterior el representante popular del distrito de Los Tuxtlas ha venido operando electoralmente más para el Partido Verde que para el tricolor, pues el membrete del PVEM en la entidad está bajo absoluto control del exgobernador Herrera Beltrán y de su hijo Javier Herrera Borunda, quien de la diputación federal plurinominal estaría por saltar al Senado como candidato de representación proporcional del partido del tucán, cuya dirigencia nacional lo acaba de habilitar como coordinador electoral en la tercera circunscripción a la que pertenece Veracruz.

Así que Pinete no sería una candidata “mostrenca”, como solía advertir en los procesos electorales a sus dirigentes priistas Fidel Herrera en la plenitud del poder. Ella sí debe tener dueño que le financie su campaña. Porque la legisladora huasteca, a pesar de ser miembro de una próspera familia de ganaderos del norte de Veracruz, de haber desempeñado cargos en los gobiernos estatal y federal, de haber sido presidenta municipal de su tierra y de ocupar actualmente por segunda ocasión una diputación federal, se habría negado el año pasado a dar parte de su dieta mensual para financiar al PRI en la entidad, partido que desde que perdió la gubernatura en 2016 su dirigencia estatal tiene serios problemas económicos hasta para pagar puntualmente su nómina.

Y es que en septiembre de 2017 trascendió que durante una reunión con la senadora Diva Hadamira Gastelum Bajo, secretaria de Atención de Estados en Oposición del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, una representante de una agrupación estatal del Revolucionario Institucional habría propuesto que los diputados federales aportaran parte de sus ingresos para sostener a su partido, a lo que Pinete habría respondido que en su caso a duras penas le alcanzaba su dieta legislativa para cubrir sus gastos personales.

Tres meses después se supo que los 500 diputados federales se aprobaron una “Gratificación de fin de año” por más de 140 mil 500 pesos para cada uno, y que decidieron darse un aumento de 200 millones de pesos.

A finales de 2017, los diputados no solo cobraron su sueldo y el respectivo aguinaldo, sino que habrían recibido, como en años anteriores, recursos para pagar a los empleados de honorarios y con el plus de cobrar su caja de ahorros, acumulada durante los tres años de ejercicio.




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