martes, 17 de julio del 2018
 
Por Marco A. Medina
Columna: La escena veracruzana
Para abril o para mayo
2018-02-14 | 09:04:39
Al término de las precampañas, en la escena política se baja el telón momentáneamente para dar lugar a un entreacto que culminará el próximo 30 de marzo, cuando se reanuden las actividades de los para entonces candidatos plenamente habilitados por cada partido o coalición, ahora sí hacia la recta final del 1º. de julio.

Es sintomática la forma como cada uno de los precandidatos presidenciales concluyó sus actividades proselitistas en la etapa preelectoral, que por el empuje del termómetro político bullente parecían ya situarse en periodo electivo.

José Antonio Meade no tuvo de otra que refugiarse en el santuario priista del Estado de México, ante el nulo crecimiento de su (pre)campaña, e invocar a los dos únicos aliados básicos con los que cuenta, el corporativismos del partido en el poder, que gobierna en esa entidad e hizo ganar a la mala a Alfredo del Mazo, y los mercados, a los que aludió sorprendentemente en un discurso dirigido a los militantes de su partido cuando dijo que con el triunfo de Del Mazo “regresó la tranquilidad al país y a los mercados”.

El chico azul quiso hacerla de trapecista en Coatzacoalcos y hacerse notar por los medios de comunicación. En una lanzada en los bastiones morenistas de Xalapa y Coatza, quiso refugiarse en el otro tipo de corporativismo que se ha venido desarrollando en el país. Como si se pusieran de acuerdo, los abanderados del régimen, tanto el PRI como el PAN, se cobijaron donde pueden mover multitudes…¡con dinero y no con convencimiento político! En el caso del candidato panista, su refugio es el de las despensas de Yunes padre y lascoptaciones de Yunes junior.

AMLO, por su lado, cerró no en lugares amigables sino en ciudades con fuerte presencia del PAN (León) y su aliado del partido naranja (Guadalajara), en eventos multitudinarios, en el último de los cuales se reunieron 20 mil personas. La demostración de fuerza de Andrés Manuel en sitios dificultosos fue innegable.

Lo característico del momento político es que el régimen se encuentra en apuros ante un candidato que crece por todos lados y les lleva ventaja en todo.

El candidato mejor posicionado ha venido sumando, primero, además de una gran parte de la sociedad que ya le es fiel desde hace mucho tiempo, vastos sectores sociales hartos de la delincuencia, el nulo crecimiento y los grandes niveles de corrupción e impunidad que como nunca el régimen ha exhibido. Pero también AMLO ha hecho confluir a la mayoría de la izquierda que andaba extraviada en el PRD y otros partidos, además de incorporar a múltiples figuras del mundo del arte, de la cultura y de la ciencia. Un círculo más ha sido el logro de sumar a una gran cantidad de empresarios y de personalidades de otros partidos, incluso del PRI y del PAN, que ven en el tabasqueño el liderazgo y la honestidad para sacar el país del atolladero en que lo tienen 35 años de neoliberalismo. Poco a poco, con paciencia, López Obrador ha venido conformando una red de adhesiones múltiples que a la fecha ya empieza a tener proporciones de avalancha.

Para abril o para mayo, ha dicho Andrés Manuel de manera jocosa, los partidos del régimen se unirán en su contra, como lo hicieron cuando apostaron por Calderón en 2006, apabullando las pretensiones de Roberto Madrazo, o en 2012, cuando dejaron colgada de la brocha a Josefina Vázquez Mota para unirse alrededor de Peña Nieto. Tratarán con ello de enfrentar la avalancha de adhesiones ciudadanas y políticas que irán creciendo en este mes y medio de interregno electoral. Pero como en cualquier avalancha, una vez iniciada no hay manera de pararla.

Lo dicho, el cambio verdadero va.

marco.a.medinaperez@gmail.com









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