jueves, 20 de septiembre del 2018
 
Por Rafael Arias
Columna: Sucesión
Urgen gobiernos participativos y eficientes
2017-12-18 | 08:21:11
A 345 días, Veracruz con casi 65% de pobres. Finaliza el no poder del gobierno PANRD, en esencia, sin indicadores favorables.

Presente y futuro exigen mayor atención. Más, con la lucha electoral abierta.

Gobernar, pero no para más de lo mismo y peor. Inaceptable favorecer opacidad e incapacidad, con simulación y contabilidad a modo, para evitar fiscalización y evaluación públicas, y favorecer concesiones y privatizaciones.

Tiempos de la padecida hampa electoral de todos sabores y colores. Dispensas a las despensas, pretextos y descaradas justificaciones o consentimientos a manipulación, condicionamiento y asignación clientelar de subsidios y apoyos, programas asistenciales y de desarrollo social.

Impunidad descarada. Negocios redondos. Inseguridad, pobreza y hambre, que entre más dicen que combaten, más crecen… y aprovechan.


Cambio de estrategia

Bien por reconocer que la estrategia estatal ha fallado y tiene que cambiar. Más vale tarde que nunca; aunque, hay que ver en que consiste el anunciado cambio.

Tarde porque ahora además de la elección, viene la preparación de la entrega y, desde luego, es de esperarse una lluvia de denuncias a todos niveles, por lo que no se hizo o se hizo mal.

Una rápida revisión, muestra que innumerables leyes federales y estatales no se cumplen.

Como la de transparencia y otras del sistema nacional anticorrupción.

La opacidad prevalece y causa incapacidad, arbitrariedad e impunidad.

De ahí que, ante desinformación y simulación, obligado insistir. ¿De qué tamaño es el daño recibido y cuál es ya, el acumulado? ¿A cuánto asciende el total-total de deuda pública estatal y municipal?

¿Dónde están los miles de millones de pesos presupuestados y desaparecidos? ¿Y los resultados de la entrega recepción? ¿Cuántos despedidos y cuántos nuevos contratados van? ¿Renovar o autorizar más concesiones y privatizaciones, para beneficiar a quienes? ¿Cuál es el costo de la reestructuración de la deuda? ¿Por qué los descomunales y ofensivos súper sueldos, prestaciones y beneficios, a funcionarios?

A continuación, más allá del escapista y renovador periodo decembrino de Guadalupe Reyes, sobresale conocida y padecida consecuencia presupuestaria oficial, de gastar más, endeudar más y privatizar más.


Canción infantil del momento






Endeudar, endeudar...

que el pueblo va a pagar.

Desde chiquitito me endeudé,

me endeudé

A pagar lo de otros me quedé,

me quedé.

Sin pedirlo ni desearlo,

desde siempre me obligaron

Pues antes de nacer,

me esclavizaron.


Identificar desgobiernos municipales

Y sigue la mata dando. Gobierno que no es evaluado por ciudadanía y sociedad, es proclive a ineficiencia y corrupción.

Como los gobiernos municipales que, salvo excepciones, no son democráticos ni comunitarios, y mucho menos eficientes.

Más bien, siguiendo el patrón tradicional, son autoritarios y excluyentes de presencia ciudadana y social.

Veracruz paga y se inunda de informes difundidos y centrados en autopromoción y simulación.

En su mayoría, no se analizan, ni exigen verdadera y cabal rendición de cuentas y evaluación social, a cada Ayuntamiento; aunque los integrantes electos, también son presuntos responsables.

Imposible ignorar que como el estatal y el federal, los gobiernos municipales están llenos de múltiples problemas y en crisis económica y financiera. Pocos muy pocos se salvan, la mayoría son ya fuentes de saqueo, subsidios y negocios, concesionados o privatizados.

¿Qué hacer frente a lo evitable? ¿Dejar que el cómplice Congreso local secuestrado y el Órgano de Simulación Superior (ORFIS), continúen farsa, encubrimiento y negocios de caras auditorías y fiscalización a modo? ¿Permitir que aumente ineficiencia y delincuencia gubernamental? ¿Ignorar y defender el buen trabajo y sus logros, si es que los hubo?

Lo cierto es que, hay que tener presente que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”… porque lo permiten.






Evaluar… evaluar

Hasta en una dictadura, o en una monarquía, es necesario preguntar y evaluar a quienes gobiernan. Aunque claro que puede parecer inútil y hasta peligroso exponerse a la reacción del autoritarismo, la arbitrariedad y el abuso de quienes ejercen el poder público.

De ahí que se acepta y promueve, que en una verdadera democracia, es obligado preguntar y preguntarse, en todo caso y momento, si se cuenta con buen gobierno (federal, estatal y municipal).

Hacerlo todo el tiempo y con todos sin excepción; no solo con los del pasado, sino obligatoria y puntualmente con los presentes, además de tomar las acciones preventivas necesarias.

Gobernantes, funcionarios y servidores públicos en general, deben enfrentar la permanente evaluación ciudadana y social, y hasta comparecer ante la Justicia: para ser reconocidos y alentados por su buen desempeño; o denunciados, procesados y castigados, si son culpables de ineficiencia o delincuencia en su cargo.

No hacerlo así, trae consigo establecimiento y fortalecimiento del sistema de continuidad de la impunidad. Mismo que produce intocables y reciclables, socios y cómplices puestos y dispuestos a sostener y fortalecer dicho sistema.

Si se padece gobierno malo o peor, entonces hay que empezar por preocuparse y ocuparse del asunto. La situación no se va a corregir por si sola; al dejar hacer y dejar pasar, lo más probable, es que sigan pagándose las consecuencias y el problema empeore cada vez más...

Lamentablemente, excepciones aparte, esa es la historia, la situación actual, y será característica de la administración pública y sus gobiernos, si prevalece más de lo mismo. Urge gobernar al gobierno, es esencial en cualquier democracia.

Incluso, en el remoto caso, si la calificación es buena, no se debe olvidar que, al menos en teoría, siempre es posible mejorar.

Simplemente corrobórese lo dicho con lo hecho, compruébense los resultados, y procédase a dar confianza y apoyo, para consolidar el trabajo realizado y avanzar hasta donde se pueda.

Más aún, si se encuentra entre dichos extremos, la sola posibilidad, nada remota, de que lo insipiente, regular o bueno se vuelvan malo o peor. Esta simple posibilidad justifica una actitud preventiva y correctiva.

En todo caso, es un derecho social asegurarse que el gobierno sirva, que su desempeño sea aceptable y que responsabilidad, eficiencia y capacidad de respuesta adecuada y oportuna, le caractericen.


Porfa

Antes y después de todo, felicidades y pásenla bien con sus seres queridos.


-Academico.IIESESUV @RafaelAriasH.

Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasH
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