sábado, 22 de septiembre del 2018
 
Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
Las dudas de la deuda
2017-11-15 | 09:34:16
De todos los secretarios de despacho que a partir de este viernes 17 habrán de comparecer ante el Congreso local para la glosa del primer informe del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, uno de los que tendrá la faena más difícil será el de Finanzas y Planeación, Guillermo Moreno Chazzarini, quien ya hasta el coordinador de los diputados del PAN, Sergio Hernández, le anticipó que le pedirán que les explique “con peras y manzanas” en qué consiste la reestructuración de la deuda pública, un asunto de gran interés para los veracruzanos por su impacto en las desangradas finanzas estatales y que se ha tornado polémico por la forma poco transparente y hasta contradictoria como la ha venido manejando el propio jefe del Poder Ejecutivo.

Y es que el pasado miércoles 8, por ejemplo, al informar sobre su refinanciamiento, Yunes Linares se ufanó de haber bajado las tasas de interés de 10.7 a 8.7 por ciento, resaltando que “dejaremos de pagar una deuda injusta que se contrató por razones de corrupción a tasas altas de interés para beneficiar a algunos cuantos”.

Según detalló, “el promedio ponderado de tasa efectiva es de 8.71 por ciento y el plazo ponderable al que hemos refinanciado la deuda es de 23 años”.

Sin embargo, según datos oficiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), hasta el 31 de marzo de este año la tasa de interés promedio ponderada por Entidad Federativa era de 7.5 por ciento. Y Veracruz figuraba en ese entonces con una tasa de interés nominal anual de 8.3 por ciento.

Hasta el 30 de junio pasado, el Registro Público Único de la SHCP reflejaba 22 créditos del Gobierno del Estado de Veracruz, aparte de los contratados bajo el esquema de bursatilización. Pero la información referida no contemplaba la tasa de interés contratada con excepción de dos créditos, uno con Banorte y otro con Interacciones.

De los siete créditos registrados con Banobras se observaba que en cuatro de ellos no se reportaba el saldo de los mismos al 30 de junio; esto se debe –nos explicó un experto en finanzas públicas– a que fueron otorgados bajo el esquema Bono cupón cero, por lo que únicamente se pagan intereses y el capital se liquida al final del plazo máximo del crédito, al realizar la redención de los Bonos.

Pero al revisar la información que publica la SHCP, contra la divulgada por el gobierno de Yunes Linares, se observa que la tasa de interés contratada es prácticamente la misma que según ofertaron la banca interesada en participar en la reestructuración de la deuda de Veracruz, por lo que solamente se obtiene un beneficio real en los montos destinados al pago de capital, ya que los mismos disminuyen por el simple efecto de amortizar los créditos en plazos más largos.

A ello habría que considerar también los costos del proceso de reestructuración que se estiman en aproximadamente 900 millones de pesos, así como las comisiones que cobrarán cada uno de los bancos, tanto por cancelación de los créditos vigentes como por la apertura de los nuevos a contratar.

En resumen, quedan en duda los beneficios logrados con la reestructura, cuando bien pudieron explorarse otras opciones, como por ejemplo disminuir el gasto corriente, hacer más eficiente la recaudación de impuestos locales y utilizar de manera eficaz y transparente los recursos que se captan por concepto del Impuesto a la Nómina.

Hasta ahora, los únicos beneficiados son los consultores financieros que negociaron la reestructuración. ¿Moreno Chazzarini informará a los diputados quiénes son?




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