martes, 22 de mayo del 2018
 
Por Marco Antonio Medina Pérez
Columna: La escena veracruzana
El sismo nuestro de cada día
2017-09-26 | 09:48:27
Septiembre ya no sólo es el mes patrio sino el de las conmociones. No por nada el Padre de la Patria escogió estas fechas para comenzar a cimbrar los cimientos de una sociedad aletargada por 300 años de dominio español. Del epicentro de Dolores el virreinato de la Nueva España recibió oleadas de réplicas que se sucedieron por más de 10 años.

Septiembre también ha sido testigo de otras sacudidas. La noche del 26 de septiembre de 2014 el Estado mexicano en sus niveles municipal, estatal y nacional, se confabuló para hacer desaparecer a 43 jóvenes estudiantes de la normal de Ayotzinapa y para ocultar la verdad de los sucesos.

Hoy se cumplen 3 años de ese sismo de alta intensidad, provocado no por los poderes de la naturaleza sino por el criminal abuso del poder, que aún nos hace temblar de rabia e impotencia.

El terremoto del 19 de septiembre de 1985 colapsaron las estructuras políticas del País y de la ciudad de México. Más de 3 mil vidas oficialmente reconocidas fueron el costo de remover el anquilosado aparato burocrático que cada vez se alejaba más del sentir del pueblo. Sus efectos se resintieron aún en 1988, cuando el régimen posrevolucionario estuvo a punto de colapsar.

El 7 de septiembre pasado los más pobres entre los pobres de México conocieron el peor terremoto en la historia de México. Tragedia y desesperación se añadieron a los añejos sufrimientos. Se vive el sismo nuestro de cada día. El 19 de septiembre, con 32 años y 6 horas de diferencia, el centro de la República retornó a la desgracia y la penuria.

Como en las ondas sísmicas, las repercusiones telúricas de ambos eventos irán avanzando y derrumbando las simulaciones que sostienen con agujas la certeza de este país. Y se dejarán sentir de aquí al 1 de julio de 2018. Por eso el poder público y los partidos tradicionales están preocupados y ya no saben qué ofrecer a la sociedad para deshacerse de culpas.

MORENA es el único con un saldo positivo al momento. Puso en la agenda nacional destinar recursos de las campañas para apuntalar el apoyo a los damnificados. Todos se opusieron a tamaña osadía populista de López Obrador.

Después del 19 todos rectificaron, aunque sin reconocerlo. En un punto de desesperación, el llamado Frente Ciudadano por México (PAN, PRD y MC) y el PRI ofrecen deshacerse de todo financiamiento público. AMLO les tomó la palabra pero no cree que sea suficiente.

Por ello, MORENA propondrá hoy en la Cámara de Diputados una Ley para el Plan Nacional de Reconstrucción y el Apoyo a Damnificados. Se necesita reunir de inmediato 300 mil millones de pesos (mmdp) para reconstruir el país; 140 mmdp provenientes de la cancelación del proyecto del nuevo aeropuerto y 160 mmdp del plan de austeridad que MORENA ha propuesto desde el inicio de esta legislatura. A ver qué responden Peña Nieto y los partidos que gobiernan.

Por otro lado, no esperará a que los partidos y el gobierno se pongan de acuerdo. A partir de hoy tendrá una cuenta abierta para que militantes y simpatizantes aporten a un fideicomiso administrado por escritores y periodistas de la talla de Elenita Poniatowska y Paco Ignacio Taibo II, además del Padre Solalinde.

La meta es reunir 103 millones de pesos, la mitad de los recursos que posiblemente se le asignen en 2018 para gastos de campaña. A principios de octubre comenzará a fluir de manera directa el apoyo a 45 mil damnificados. ¿Cuánto tardarán los gobiernos, federal y estatales, para canalizar ayuda concreta a los siniestrados?

Lo dicho, necesitamos un cambio verdadero.


marco.a.medinaperez@gmail.com




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