lunes, 21 de mayo del 2018
 
Por Leo Zuckermann
Columna: Juegos de Poder
¡Basta ya de una organización deficiente de elecciones!
2017-06-14 | 09:50:23
Ya que estamos en las propuestas de cambios para tener una mejor democracia (ayer traté la segunda vuelta y la obligatoriedad del voto), agreguemos la necesidad de terminar, de una vez por todas, con el absurdo sistema dual de organización de las elecciones en México. Es hora de desaparecer los llamados Organismos Públicos Locales (Oples), de tal suerte que el Instituto Nacional Electoral (INE) sea el responsable de organizar todos los procesos electorales en nuestro País.

Me van a acusar de centralista y quizá lo sea, pero me parece ridícula la coexistencia de autoridades electorales locales con una nacional. En la gran mayoría de los países, las elecciones las organiza una sola institución nacional o bien los estados, provincias, municipios, condados, etcétera. En México, a partir de la última reforma electoral, hay cosas que hace el INE y cosas que hacen los Oples. Este sistema es peor al que teníamos antes, donde las jurisdicciones estaban clarísimas: el Instituto Federal Electoral organizaba los comicios de Presidente, senadores y diputados federales. Los institutos estatales, los de autoridades y referéndums locales.

El problema es que muchos de los consejos de los institutos locales los controlaba el gobierno. Los consejeros eran nombrados por el Congreso estatal que, a su vez, estaba dominado por el gobernador. La oposición, entonces, se quejaba de parcialidad a favor del partido gobernante por parte de las autoridades electorales. Para evitar esto, en la última reforma se transformaron los institutos estatales en Oples, sus consejeros los pasó a nombrar el INE, se dividieron las tareas en la organización de los comicios y se abrió la posibilidad de que en casos extremos, el INE organizara por completo las elecciones locales.

¿Funcionó? Por lo que vimos en las pasadas elecciones, la respuesta es no. En el Estado de México, Morena, PAN y PRD se quejaron de parcialidad del Ople mexiquense a favor del candidato del PRI. En Coahuila, la actuación de su Ople fue lamentable. No sólo toda la oposición está convencida de su parcialidad a favor del PRI, sino que además la culpan de haber participado en un presunto fraude electoral. Vamos a ver qué pruebas presentan, pero es evidente que su trabajo fue patético en algo tan básico como contar los votos. Para empezar, publicaron un conteo rápido, con una buena muestra, que le daba cierta ventaja al candidato del PAN a la gubernatura (aunque el intervalo de confianza se traslapaba con el del PRI). Luego, cerraron el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) con tan sólo el 72% de las casillas contabilizadas. Después, la presidenta del Instituto Electoral de Coahuila se hizo bolas tratando de justificar lo injustificable de un PREP chafa. Era jueves por la tarde, cuatro días después de la elección, y todavía no sabíamos quién había ganado en un estado con un padrón de dos millones de ciudadanos. Hay países, como Brasil, con un padrón de 143 millones de personas, que dan a conocer los resultados oficiales de sus elecciones la misma noche de los comicios.

Para el contribuyente mexicano ha sido un pésimo negocio la coexistencia de autoridades nacionales y locales. Por un lado, nos cuesta una millonada y, por el otro, en lugar de tener comicios de mejor calidad, estamos viendo retrocesos como lo ocurrido en Coahuila, donde el conteo de votos se volvió una chunga. Basta ya de justificar estas ineficacias con un falso discurso federalista. Lo que México requiere es una sola autoridad fuerte e independiente que organice todas y cada una de las elecciones. Lo mismo un tribunal judicial y una fiscalía de delitos electorales. Instituciones con la capacidad y recursos (materiales, financieros y humanos) para organizar una elección al año de todas las entidades donde haya comicios. Instituciones que no puedan manipular ni el gobierno federal ni los gobernadores de los estados.

Mantener el estatus es arriesgarnos a una multiplicación de casos como el de Coahuila este año o Chiapas en 2016, donde los consejeros fueron destituidos por incumplir la ley. El más perjudicado con el sistema actual es el INE, que no organiza del todo los comicios locales y los inconformes igual le echan la culpa de todos los errores. Puro costo y nada de beneficios. Antes de que la imagen del INE termine por desgastarse y pierda su credibilidad, mejor darles la responsabilidad de todo el paquete electoral anual. En el camino, los contribuyentes nos ahorraremos un chorro de lana de burocracias locales que han demostrado, una y otra vez, carecer del tamaño e independencia para enfrentarse a los gobernadores de sus estados.

Twitter: @leozuckermann

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