lunes, 16 de julio del 2018
 
Por Daniel Badillo
Columna: El PRI no debe encubrir a nadie
El PRI no debe encubrir a nadie
2017-04-25 | 08:55:45
En el proceso de desafuero de Tarek Abdala Saad, el PRI ni ningún otro partido político puede obstruir la acción de la justicia ni encubrir al ex funcionario estatal. Si es inocente –como lo ha sostenido el propio Tarek- entonces que enfrente las acusaciones que pesan en su contra pero sin fuero, pues el que nada debe nada teme.

Si existe plena certeza de que actuó conforme a la ley y no desvió los miles y miles de millones de pesos que se mencionan, con mayor razón debe solicitar licencia al cargo de diputado federal y demostrar que es honesto.

Lo mismo tendrían que hacer legisladores locales como Juan Manuel del Castillo y Vicente Benítez, personajes cercanísimos a Duarte a quienes, igualmente, se señala de haber participado en el desvío de recursos.

Y es que el caso de Javier Duarte de Ochoa ha colocado al PRI y al gobierno federal en un dilema: por un lado, llegar hasta las últimas consecuencias en la investigación, caiga quien caiga, y por otro, demostrar que la lucha contra la corrupción y la impunidad, va en serio.

En este sentido, todos los partidos políticos están obligados a analizar la solicitud de desafuero contra Tarek Abdala y votar de manera unánime, para que éste le sea retirado al legislador veracruzano.

La sola posibilidad de que el PRI vote en contra o trate de retrasar este proceso [lo que no había ocurrido al momento de redactar estas líneas], sentaría un mal precedente y daría argumentos a la oposición de que sólo se trata de una mascarada para desviar la atención de otros temas también importantes, e indicaría que al interior del PRI puede más la complicidad y las componendas que la verdadera impartición de justicia.

De hecho, cayó muy mal entre los veracruzanos que se dejara en libertad a la esposa de Duarte, quien –al igual que su insolente esposo- hasta posó con una sonrisa burlona, previo a abordar el avión que la llevaría al exilio dorado para disfrutar de los recursos mal habidos.

Y es que la red de Duarte y sus secuaces echó raíces por doquier, de allí que en el PRI nadie se atreva a levantar la voz para exigir que se actúe con rigor jurídico no sólo contra Tarek Abdala sino contra todos los demás colaboradores del ex gobernador que, se presume, participaron en el desvío de recursos y hoy disfrutan cómodamente del fuero sin ser molestados.

A ello se suman las especulaciones de que algunos otros habrían “pactado” su impunidad con el gobierno estatal, a cambio de la entrega de bienes y de recursos millonarios, lo que se tendría que comprobar. Pero de ser verídicas estas versiones, sería lamentable que no se procediera contra ellos por el sólo hecho de haber compartido el “botín”.

Sería bueno también que el gobierno de Veracruz informara a la población qué ocurrió con los millones de pesos que le fueron entregados por la Procuraduría General de la República, como parte de la investigación contra Duarte y compañía.

En un principio se dijo que los recursos recuperados serían administrados por un fideicomiso en el que participarían instituciones de prestigio y personas honorables, pero es la fecha en que no se sabe dónde están, en qué cuentas, en qué bancos y si ya se integró el famoso fideicomiso, pues también se dijo que serían destinados a obras sociales para los veracruzanos y aun no se conoce cuáles son esas obras y cuándo se pondrán en marcha.










POSDATA:

Quienes deben estar temblando son todas y todos aquellos que se beneficiaron directa e indirectamente de Javier Duarte. Se habla de videos, testimonios y grabaciones en donde no sólo los priistas sino también panistas, perredistas, morenos y demás habrían sido “cachados” recibiendo recursos ilícitos. Ahora sí que el que se quemó, pues que se sople.


mariodanielbadillo@hotmail.com
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