domingo, 27 de mayo del 2018
 
Por Francisco E. Heredia Quintana
Columna: OPINIÓN
El indescifrable silencio de Federico
2017-01-20 | 14:43:05
En el umbral del Colegio amanecieron flores blancas acompañadas de un silencio hueco y doloroso ,unos globos flotando en un vaivén solitario y melancólico , también unas veladoras que palpitaron de tristeza y lentamente se fueron consumiendo mientras destellaban tenuemente en la noche de vigilia tras la tragedia.
En parejas y calladas, familias o grupos de personas padres, niños, jóvenes, llegaban a la entrada del plantel a encender una vela, dejar un mensaje...
Así fue como acudieron a la puerta del Colegio Americano del Noreste a decir adiós, a mostrar su tristeza y desencanto. Esa noche muchos padres besaron la frente a sus hijos, tomaron fuertemente sus manos y suspiraron entre aliviados y abrumados.
Federico de 15 años fue como todos los días a la escuela , disparó a su maestra y a tres de sus compañeros, para después pegarse un tiro en la cabeza.
Horas después fue declarado con muerte cerebral y sus familiares decidieron desconectarlo y donar sus órganos.
¿Tratamiento por depresión? Sí, pero nada de qué alarmarse, dijeron,¿ bullying? No, sus propios compañeros explicaron que tenía buena relación con todos , no tenía problemas con nadie ni con su maestra.
"Hay que entender qué pasó, para poder prevenir este tipo de situaciones",la revisión de mochilas es voluntaria, ya que hubo oposición de padres de familia y de derechos humanos, explicó Aldo Fasci Zuazua Vocero de Seguridad de Nuevo León en Nuevo León.
Detalló que en las escuelas públicas de la entidad la mayoría de los padres acepta que se revise las mochilas de sus hijos, cuyo proceso se realiza una vez por semana y cuando los mismos padres lo solicitan.
En tanto, en los colegios privados es donde hay más oposición, por lo que “no es un tema que podamos arreglar por ley, sino es un tema en que tenemos que ponerle más atención a los hijos”.
A nuestras manos llegaron las fotos y el video, hubo alguien que considero pertinente y muy atinado difundir la cruda escena, mostrar la tragedia así tal cual "regalando" un asiento en primera fila para apreciar la sangre , en el afán de generar una oleda de "likes", de ver compartir millones de veces el material , de recibir miles de comentarios o criticas. El video del interior del aula fue dispersado al igual que unas fotografias y la eficiente conectividad de las redes sociales "viralizo" el hecho.
Está necesidad de los cibernautas o de los llamados Millenials de exhibirlo todo, de extender la realidad a la virtualidad para darle validez, para otorgarle peso y sustancia en la rutina , para que el “muro” o el “Time Line” no se quede atrás y tenga espacio para la nota, el link, la foto, el video… todo.
Si, el Millenial y su necesidad ególatra de posicionarse como una artífice de la vanguardia de este siglo, requiere llevar dos existencias paralelas para ser feliz: la de las redes sociales y la que en realidad vive.
Ser Millenial puede ser bueno o malo o puede no significar nada en lo absoluto, solo es una manera de describir el uso- consumo y el estilo de vida vinculado a la era digital, pero en este caso, en el afán de unificarse en la globalidad a través de medios electrónicos, comparte por compartir, manda “likes”, iconos gestuales o gifs. para que su muro este vital y actualizado , así fue como a miles de personas llego el rostro de Federico y sus compañeros , la tragedia se volvió un ornamento en las redes sociales si bien muchos se consternados por el hecho aún así lo compartieron , un icono triste , un click , un comentario y así se propagó.
La muerte...el horror, se volvió una mercancía digitalizada.
Se castigará a quien haya difundido esas fotos y el video, es un delito dijeron las autoridades, incluso Presidencia solicitó a los medios no difundir nada donde aparecieran los menores en aras de hacer valer los derechos humanos y de los niños.
¿Entonces ? ¿Qué lectura darle a este ataque? A esta tragedia que lleno de luto y de enigmas, qué interpretar del hecho en que un joven decidió ser asesino y suicida, ¿qué lo motivó?.
Que rodeaba a la vida de un niño de 15 años, qué veía en las redes sociales , qué música escuchaba , qué hacía para divertirse, tenía videojuegos , que películas le resultaban interesantes, era aficionado a la narco-cultura….¿porque lo hizo?, tantas preguntas y sólo un amargo silencio es la respuesta.
Al día siguiente autoridades revelaron que el arma usada era de su padre, que ambos eran aficionados a la cacería y por eso el menor tenía conocimiento de armas.
También se mencionó que Federico sí les comunicó a unos compañeros que llevaría una pistola, “no les dijo que iba a disparar”. No le creyeron.
Acaso Federico veía el rostro violento de su país en las noticias o en las redes sociales, ¿sabía del momento de crispación y enojo social, de la violencia desatada por el aumento a los precios de combustibles?, ¿vio los videos de los saqueos en diversas partes del país?.
La realidad cotidiana de este país parece estar generando niños gélidos e indiferentes, con tendencias homicidas y suicidas, el pulso mediático, político y social con que el que inicia este año ha despertado o exacerbado en los cibernautas un morbo perverso e insensible y las autoridades son en este triste caso, el engrane obsoleto de toda esta maquinaria agria con el mismo discurso aburrido de lamentaciones y promesas.
El día miércoles a las 8:51 con 13 segundos Federico accionó la pistola, a las 8:51 con 49 segundos ya había concluido su ataque y en medio del salón de clases intentó dispararse en la cabeza , se quedó sin balas y ante el miedo y la mirada atónita de sus compañeros ocultos y temerosos bajo las mesas, cargó de nuevo el arma; determinante y sin aparente titubeo acabo con su vida en menos de un minuto.
¿Que escondía ese corazón agitado ? ese dedo firme en el gatillo, cuales son los pensamientos que acompañan a esa adrenalina galopante mientras veía el terror en el rostro de sus compañeros.
No hay manera de saberlo, no hay método para descifrar con claridad el instante en que un menor decide convertirse en asesino, ocurre ¿desde que lo imagina en algún rato de ocio, o cuando ya tiene en su poder la calibre .22?, ¿o será cuando se pone de pie apuntando con firmeza a su primera víctima?, ¿en qué instante asume un niño de 15 años el acto conciente de arrebatar la vida a alguien?.
Quizá las últimas horas de Federico transcurrieron entre voces y espejismos, sumergido en sus planes o ideas no advirtió que amanecía o anochecía y que en su mochila ya llevaba el bosquejo de la muerte entre sus cuadernos y libros.
Quizá la idea de que era capaz o no de jalar el gatillo, le taladró en la cabeza durante mucho tiempo, al cenar, despertar, camino a la escuela...
Federico, lavo sus dientes, se peinó deambulo por su casa como un robot, quizá su mente estaba saturada de ideas caóticas y su corazón quebrado o absolutamente inmutable, no lo sabremos.
Este caso revela que todos somos una masa ansiosa de atención, con tendencias a incitar a la provocación y al morbo , o quizá quedó en evidencia la doble moral, una distorsionada faceta ciber-hipocrita en la que nos place dispersar contenidos rojos de otros países y cuando se trata de algo cercano nos ofendemos y escandalizamos.
¿Es un llamado de auxilio, una especie de alerta roja ?,que nos ha cimbrado ,para que dejemos las tablets, la tv, las redes sociales, los teléfonos celulares y dirijamos la mirada para descifrar los silencios, las miradas y las sonrisas de nuestro hijos.
¿Es nuestro hijo un ser volátil y herido, con un mundo obscuro y decadente, con un dolor a cuestas y no somos capaces de verlo?.
¿Es Federico el rostro más extremo y real de la infancia- adolescencia de México?.
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