jueves, 17 de enero del 2019
 
Por Pascal Beltrán del Río
Columna: Puntos ciegos
Puntos ciegos
2015-07-16 | 09:32:50
Los centros penitenciarios no son ambientes
normales. Son espacios pensados
para castigar –principalmente
mediante el encierro y la incomunicación–
a individuos que han realizado
actos que dañan a la sociedad.
En México alguien tuvo la ocurrencia
de que los presos deben tener
muchas de las mismas garantías de que
gozan las personas que no han perdido
su libertad. Al rato no va a faltar quien
diga que tenerlos encerrados en cuatro
muros y no permitirles el voto atenta
contra sus derechos humanos.
En la conferencia del lunes sobre el
escape de Joaquín El Chapo Guzmán,
el secretario de Gobernación, Miguel
Ángel Osorio, dio a conocer que la fuga
del capo fue posible por dos “puntos
ciegos” en el sistema de videovigilancia
del penal de El Altiplano, mismo que
consta de 750 cámaras.
A decir de Osorio Chong, esos
“puntos ciegos” tienen su razón de ser
en el respeto de la “intimidad” y los
“derechos humanos” de los detenidos.
También dijo que si bien El Chapo
portaba un brazalete –supongo que
para identificación–, éste no tenía la
capacidad de emitir una señal geolocalizable
porque “la Comisión Nacional
de Derechos Humanos no permite” su
uso dentro de los penales.
Esos dos datos me generan una
enorme inquietud. ¿Debemos entender
que los “derechos” de los presos,
que atentaron contra la sociedad, son
más importantes que los del resto de
la población?
A mí no se me ocurriría pedir que
a los detenidos se les inf lija dolor o
se les deje sin comer, pero me parece
que, por definición, quien está preso
pierde derechos. Para comenzar, el de
la libertad. Tampoco puede gozar el
detenido del mismo tipo de privacidad
que las personas no detenidas.
Necesariamente sus comunicaciones
deben ser monitoreadas, sobre todo
si existe la presunción –como en el caso
de El Chapo– de que siguen manejando
un negocio criminal desde la cárcel…
o que, por haberse fugado antes de
prisión, podrían intentarlo de nuevo.
Hasta su muerte en 2011, Carl Sonny
Emerson, un experto y veterano del
sistema penitenciario estadunidense,
tuvo una larga carrera en el diseño de
cárceles.
Es el inventor de OmniView, un
tipo de prisión circular, que permite
una mejor vigilancia de lo que ocurre
en el interior del espacio carcelario.
Cuando el modelo fue presentado en
2008, en la conferencia de la American
Correctional Association, en Grapevine,
Texas, fue recibido con entusiasmo,
incluso por parte de representantes
mexicanos.
El interés de Emerson en hacer más
eficiente la vigilancia en las prisiones,
nació de un incidente trágico en su
trayectoria: el suicidio de un preso de
18 años de edad, que ocurrió en un
“punto ciego” de la cárcel donde él se
desempeñaba como custodio.
“Entonces supe que una cárcel con
un solo ‘punto ciego’ no es una cárcel
segura”, escribió el experto.
Para Emerson y otros que han investigado
el tema, los “puntos ciegos” en
las cárceles son áreas de riesgo, donde
los presos pueden atacar a los custodios
o viceversa; donde los presos pueden
agredir a otros presos, como cometer
abuso sexual, o suicidarse; donde se
pueden traficar drogas o practicarse
otras conductas delictivas, y donde
se pueden fraguar y ejecutar planes
contra la seguridad y buen desarrollo
de la vida en el centro penitenciario.
Yo no entiendo la lógica de los “puntos
ciegos” para cuidar la intimidad
de los reclusos. Máxime, si estamos
hablando de personas peligrosas.
Violaría su intimidad si la grabación
en video de lo que ocurre en regaderas,
sanitarios o durante la visita conyugal
–y que no fuese actividad ilegal– se
subiera en internet o se filtrara a los
medios. Quien hiciera eso debería ser
castigado, ahí sí, por atentar contra los
derechos del detenido, que no debe ser
sometido al ridículo.
Pero si la videovigilancia tiene el
propósito exclusivo de evitar actos
violentos o ilegales, como una evasión
del reo, no tendría por qué impedirse
en ningún lugar de un penal.
¿Qué pasaría, por ejemplo, si un
recluso es atacado por un guardia en
el baño? ¿Se diría que sus derechos
están protegidos por el “punto ciego”?
Ya lo vimos: permitir esos “puntos
ciegos”, por interpretaciones absurdas
de los derechos humanos, tiene consecuencias
nefastas para la sociedad.
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