martes, 13 de noviembre del 2018
 
Por Raymundo Jiménez
Columna: Al pie de la letra
El Duarte del PAN
2018-01-10 | 10:32:41
Así como su antecesor Javier Duarte se jactaba en 2016, ahora el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares presume de tener el control absoluto de su sucesión.
Por eso el ex dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, le complació su capricho de imponer a su primogénito como candidato a gobernador, pues además le ha hecho creer al panista queretano que en Veracruz se decidirá también su arribo a la Presidencia de la República.
Quién sabe si Anaya le habrá hecho a Yunes la misma advertencia que en su momento le hizo el presidente Enrique Peña Nieto a Duarte de Ochoa, cuando a punto de definirse oficialmente la candidatura del PRI a la gubernatura el mexiquense le dijo al mandatario veracruzano que estaba por tomar la decisión más trascendente de su vida y “no te puedes equivocar”.
Sin embargo Duarte, al igual que hoy Yunes Linares, se mostró tan soberbio y arrogante que estaba muy seguro de imponer a su sucesor pese al gran repudio popular. Pero su candidato favorito no era el senador Héctor Yunes Landa, quien finalmente fue postulado, sino el actual diputado federal por Tuxpan, Alberto Silva Ramos.
Si Yunes Landa, que no había ocupado ningún puesto administrativo en el gobierno duartista y era uno de sus críticos más duros perdió por más de 125 mil votos de diferencia ante el candidato de la alianza PAN-PRD, quién sabe cómo le habría ido a Silva Ramos, quien fue secretario de Desarrollo Social, luego coordinador general de Comunicación Social y, en la víspera de la sucesión gubernamental, fue impuesto por su amigo como presidente del CDE del PRI en un fallido intento de promoverlo a la gubernatura.
Por eso, a simple vista, se ve muy cuesta arriba que Yunes Linares pudiera salirse con la suya de heredarle el poder a su hijo. A menos que sus encuestas contradigan la pésima percepción popular que existe contra su gobierno, lo que ha hecho que su primogénito intente inútilmente de exculparlo por las promesas incumplidas, entre ellas la de disminuir los índices de violencia en los primeros seis meses de su administración.
Si al priista Héctor Yunes, que siempre marcó distancia política con Javier Duarte no pudo convencer en su campaña, ¿a Miguel Ángel Yunes Márquez sí le irá a creer el electorado veracruzano que su proyecto es distinto al de su padre, cuando buena parte del gabinete yunista son ex funcionarios y ex ediles que colaboraron con él en el Ayuntamiento de Boca del Río, entre ellos Jaime Téllez Marie, actual secretario de Seguridad Pública; Enrique Pérez Rodríguez, titular de la SEV; Guillermo Moreno Chazarini, secretario de Finanzas y Planeación; Indira Rosales, de la Sedesol, y Elías Saad, de Comunicación Social?
Si Duarte ni siquiera pudo hacer candidato a Silva, que sólo era su amigo, porque en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI sabían del gran rechazo popular que tenía el régimen duartista, ¿Yunes Linares, quien finalmente logró imponer a su hijo, sí podrá hacerlo ganar? Parece estar muy seguro de conseguirlo. Para ello, al igual que su odiado némesis, parece tener el control del órgano electoral y sigue cooptando opositores. Este martes, por ejemplo, Maricela Vallejo Orea, quien recién llegó a la alcaldía de Mixtla de Altamirano por MORENA, renunció al partido lopezobradorista y anunció que apoyaría al hijo del gobernador.
La semana anterior ocurrió lo mismo con la diputada local Miriam Judith González Sheridan, otra ex morenista que será habilitada como candidata del PANAL a la gubernatura para restarle votos a su ex partido y al PRI.
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