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¿Concubinas y amasias tienen derecho a recibir alimento?
 
 
Por Esteban Machucho Temix
2017-12-08 08:04:52
Columna: ¿Concubinas y amasias tienen derecho a recibir alimento?
 
Aquellas personas que no son esposas ni concubinas y que generan un vínculo de solidaridad con alguna persona como es el caso de las amasias tienen derecho a recibir alimentos?.

Los artículos 233 y 1568 del Código Civil del Estado de Veracruz, establecen una clasificación de las categorías de parejas que tienen derecho a recibir alimentos, en a razón de su estado civil: (cónyuge o concubina).

Los artículos señalados establecen:

“...ARTÍCULO 233. Los cónyuges deben darse alimentos; la Ley determinará cuándo queda subsistente esta obligación en los casos de divorcio y otros que la misma Ley señale. Los concubinos están obligados, en igual forma, a darse alimentos si se satisfacen los requisitos señalados por el artículo 1568.

ARTÍCULO 1568. Las personas que hayan convivido bajo un mismo techo, como marido y mujer, durante los tres años que precedieron inmediatamente a la muerte, o un tiempo menor si han tenido hijos, siempre que ambos hayan permanecido libres de matrimonio durante el concubinato, tienen mutuo y recíproco derecho a heredarse conforme a las siguientes reglas…”

Ahora bien, de los artículos citados 233 y 1568 del Código Civil del Estado surgen dos interrogantes las cuales son: a) ¿Sólo la esposa, y la Concubina tienen pleno derecho de reclamar los alimentos bajo el mandato de protección familiar?. b) ¿Tiene derecho a reclamar alimentos aquellas personas que no son esposas ni concubinas pero que se han dedicado a la asistencia familiar bajo el principio de solidaridad.?

Ahora bien, para responder esas interrogantes es necesario citar al artículo 4º constitucional, el cual establece, la obligación del Estado de garantizar la protección a la familia en lo que respecta a su organización y desarrollo, es decir, se debe observar a la familia como una realidad social y no de manera exclusiva a la que surge o se constituye mediante el matrimonio, por lo que cubre todas sus formas y manifestaciones, sin limitación de que únicamente sea la esposa o la concubina quienes puedan recibir alimentos.

De tal suerte, que si bien es verdad, que el ordenamiento Civil Local establece categorías de quienes tienen derecho a recibir alimentos, como son los cónyuges; los concubinos; los hijos; los hermanos; los padres; el adoptante y el adoptado; así como quienes tiene la obligación correlativa, hasta llegar al pariente colateral dentro del cuarto grado, no menos cierto es que, dentro de esas categorías no existe más limitación que el obligado y beneficiario se encuentren dentro del cuarto grado y el denominador común es que exista una relación de parentesco o un vínculo jurídico, es decir, debe existir entre deudor y su pareja, ya sea concubina o esposa, como acreedores alimentarios, una situación de dependencia económica y un vínculo jurídico que se crea con la convivencia de relación marital, bajo esa óptica, no solamente la mujer casada o la concubina tienen derecho a alimentos, pues concluir así, provocaría un efecto discriminatorio hacia otra mujer que al igual que aquellas también ha convivido con el deudor alimentista como pareja, y la cual necesita alimentos, vulnerando con ello, lo dispuesto en los artículos 1º y 4º de la Constitución Política Mexicana y los artículo 1º en relación con los artículos 2, inciso d), 13 inciso a), de la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, de la cual el Estado Mexicano es parte, que esta establecen la obligación de respetar y proteger los derechos humanos, como es el derecho a los alimentos.

Es decir, Se trata de satisfacer el derecho a la subsistencia, por lo que no puede depender de que exista una relación matrimonial o de concubinato, porque no se trata de un derecho exclusivo o excluyente de una persona frente a otra, sino que resulta exigible cuando nace un vínculo de solidaridad entre personas, determinado por razones de familia o de establecer un hogar común, con voluntad de permanencia y de ayuda mutua, a través del matrimonio, concubinato, sociedad en convivencia o el parentesco.

Consecuentemente, la condición de mujer no casada o no concubina, no puede servir de base para excluirla del reconocimiento a una prestación familiar, como los alimentos porque implica una discriminación por razón de sexo y estado civil proscrito por el artículo 1º, de la Constitución Federal y los artículos enunciados de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, ello es así, ya que hoy en día el termino familia ha mutado su concepción, permitiendo el reconocimiento de solidaridad como concepto integrador de la familia, circunstancia que concluye, que la personas llamadas amantes tiene beneficio al derecho de los alimentos cuando éstas han conviviendo bajo un vínculo de solidaridad con su acreedor alimentista, es decir hay una relación constante y continúa que las hacer depender económicamente de éste último.


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