miércoles, 14 de noviembre del 2018
 
Por Francisco J. Ávila Camberos
Columna: Reflexiones
Reflexiones
2017-11-11 | 08:57:51
Comparto con ustedes las siguientes reflexiones:

Pertenezco a una generación que en las aulas recibió de sus maestros clases de civismo y reglas elementales de comportamiento. Esos buenos y abnegados profesores, pulcros en el vestir, cultos, responsables y puntuales, nos inculcaron el amor a la Patria, la veneración por nuestra bandera, el respeto a los mayores y a comportarnos con educación. Gracias a esto, en esa época, las personas convivíamos con mayor armonía que ahora.

En ese entonces, para hablar por radio o por televisión se requería de licencia. Esta solo se otorgaba a quien aprobaba rigurosos exámenes de dicción y cultura general.

Incluso, quienes escribían en los periódicos no se quedaban atrás. En una época en que no había escuelas para periodistas, se aprendía el oficio en forma autodidacta, iniciando desde abajo en los periódicos, bajo la supervisión férrea de los correctores de estilo y jefes de redacción. Era muy raro encontrar en un medio impreso una falta de ortografía.

Se podía aprender mucho simplemente leyendo el periódico.

Ahora todo ha cambiado.

Si bien hay mayor libertad, incluso para criticar lo que hace mal el gobierno y para señalar a los políticos ladrones, esta en algunos aspectos se ha desvirtuado.

La falta de imaginación para hacer buenos programas de radio y televisión ha hecho que para captar mayor audiencia, algunas estaciones opten por insertar en sus transmisiones programas verdaderamente vulgares donde prevalece un lenguaje salpicado de groserías, con chistes obscenos o de muy mal gusto.

Esto poco a poco esto ha ido permeando en algunos noticieros, donde en las entrevistas que les hacen a presos, delincuentes y personas de muy escasa educación se transmiten tal cual, todas las palabrotas y barbajanadas que dicen, salpicadas de amenazas y vulgaridades.

Lo mismo sucede en determinada prensa escrita. Las faltas de ortografía prevalecen, las picardías y vulgaridades también. La falta de preparación de algunas personas que escriben la suplen con majaderías y nadie dice nada.

Recordemos siempre que la violencia verbal es la antesala de la violencia física.

Hay incluso un programa de televisión, donde una mujer que finge estar en estado de ebriedad, describe pasajes de la historia de México, donde se ridiculiza a nuestros héroes.

Eso no es libertad de expresión, es libertinaje. Ojalá y la autoridad imponga orden.

Así no se culturiza a un pueblo, ni se impulsa su superación. Lo vulgar, lo corriente, lo chabacano no nos ayuda a salir adelante, ni a generar armonía social, sino a retroceder como país y a generar más violencia de la que ya padecemos. Por eso estamos como estamos.

La cultura, la educación y el respeto a los demás, son los cualidades que distinguen a un pueblo avanzado de otro que confundiendo la libertad de expresión con el libertinaje y lo corriente, retrocede creyendo ingenuamente que progresa

¿No les parece a ustedes?.

Muchas gracias y buen fin de semana.

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