jueves, 24 de mayo del 2018
 
Por Catón
Columna: De política y cosas peores
AMLO provoca terror al PRI
2017-11-11 | 08:56:23
Onano se llamaba, y era dado al solitario entretenimiento que en inglés se llama jack off y en los bajos fondos de nuestro país es designado con vulgarismos tales como “chaqueta”, “cascaroleta” y otros de similar jaez. Cierta noche Onano bebía solo en una cantina de barrio. Lo hacía en forma extraña: pedía dos tequilas; uno se lo tomaba él y el otro lo vertía en el hueco de su mano derecha. El cantinero, que por razón de su oficio era curioso, le preguntó por qué hacía eso. La pregunta molestó a Onano. Respondió: “¿Acaso no puedo invitarle una copa a mi pareja amorosa?”. Babalucas comentó: “Mi hijo tiene 14 años y toca el piano como Rubinstein: con las dos manos”. Los amigos de don Cornulio le dijeron: “Deberías poner persianas en la ventana de tu alcoba. Anoche pasamos por tu casa y te vimos haciendo el amor con tu mujer en forma tal que las películas porno de Marilyn Chambers y Ron Jeremy parecen caricaturas de Bugs Bunny si se les compara con lo que tú estabas haciendo”. Replicó don Cornulio: “A mí no me vengan con amonestaciones, reprensiones, admoniciones, exhortaciones o recomendaciones. Yo andaba de viaje, y ni siquiera estuve anoche en mi casa”.

Se antoja excesivo el número de firmas -casi 900 mil- que la amañada legislación electoral pide a los ciudadanos para poder figurar como candidatos independientes a la Presidencia. El aspirante priista, en cambio, requiere una sola firma para obtener esa candidatura: la del Presidente de la República. (Y López Obrador no necesita ni una). Urge una nueva ley que haga menos difícil el camino de quienes aspiran a un cargo de autoridad o representación pero que no quieren o no pueden llegar a él por medio de un partido. Desde luego ese camino no es tan arduo para Jaime Rodríguez Calderón, llamado “El Bronco”, pues se diría que las firmas le están cayendo del cielo, por no decir que de Los Pinos. Ese presunto patrocinio oficial derivaría del temor que el prigobierno tiene -más que temor, pánico, y más que pánico terror- de que AMLO llegue a la Presidencia. Le pone enfrente, entonces, otra candidatura populista, personalista y caudillista a fin de contrastar la suya y restarle votos en las urnas. El miedo no anda en burro, pero sí al parecer en bronco. Er Niño de las Bellotas, conocida figura del toreo, llegó a su casa muy mortificado después de torear una corrida peligrosa. Con acento sombrío le dijo a su mujer: “Malas noticias, Relicaria”. “¡Señor del Gran Poder! -profirió ella, alarmada-. ¡No me digas que el toro te empitonó!”. “Peor todavía -contestó Er Niño-. Me empitosí”. El paciente abrió los ojos en su lecho de hospital y al ver a su esposa exclamó: “¡Qué hermosa mujer!”. El médico les dijo en voz baja a los familiares del enfermo: “Ahora sí me preocupo. Está empezando a delirar”. La profesora les pidió a los niños que dijeran una palabra que tuviera varias oes. Rosilita sugirió: “Goloso”. Juanilito propuso: “Coloso”. Pepito respondió: “¡Goooooooool!”. ¿En qué se parece una pizza mediana a un trabajador que gana el salario mínimo? Ninguno de los dos puede alimentar a una familia de cuatro. El doctor Ken Hosanna le hizo la circuncisión a don Perpucio, quien a su edad empezó a sentir molestias en el bálano. Una semana después de la intervención envió su recibo de honorarios, que llegó a la casa de don Perpucio junto con el recibo de la luz. Le dijo el señor a su mujer: “Sólo tengo dinero para pagar uno de los dos recibos. ¿Cuál de los dos pago?”. Sin vacilar contestó ella: “Paga el de la luz. Si no lo pagas la CFE te puede cortar la luz. En cambio el médico, aunque no le pagues, no puede cortarte la ésta”. FIN.


MIRADOR.

Seguramente han oído ustedes la expresión: “Hacerse de la vista gorda”. La usamos para significar que alguien finge no haber visto lo que ha visto.

Pues bien: por fuentes muy confiables me enteré de que la vista gorda se ha puesto a dieta.

Mis informantes no supieron decirme cuál dieta es la que está siguiendo, pero según parece le ha dado buenos resultados, hasta el punto en que la vista gorda ha dejado de ser gorda.

Me alegro por ella. El hecho de bajar de peso la favorecerá tanto desde el punto de vista de su apariencia física como -sobre todo- de su salud.

Me preocupa, sin embargo, saber cómo haremos en adelante para expresar lo que antes decíamos con esa locución: “Hacerse de la vista gorda”. ¿Diremos: “Me hice de la vista ya no tan gorda”? ¿O, de plano: “Me hice de la vista flaca?”.

¡Qué complicación! Busquemos la manera de resolverla. Ante un problema así no podemos hacernos de la vista. de la vista. de la vista.

¡Hasta mañana!...


MANGANITAS.

“. Viaja Peña Nieto.”.

El cargo que ahora detenta

se le va acabando ya.

Después de julio tendrá

que viajar por propia cuenta.

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