domingo, 16 de diciembre del 2018
 
Por Raúl López Gómez
Columna: Cosmovisión
Gracias hermano amigo Javier
2017-09-14 | 21:28:23
Dios hoy tiene en el cielo a quien fue un gran ser humano, y se caracterizó siempre por su amor a la vida y a los demás, entregándose generoso a servir a los pobres, a los débiles a los desposeídos en una estoica labor solitaria y sigilosa.
Los grandes personajes en la historia de la humanidad que se van antes como los grandes designios divinos, porque en la grandeza espiritual y la fortaleza de darse a los otros, constituye una realidad.
Ante los designios del divino creador, hoy nos pone a prueba a todos quienes desde su familia, compañeros, amigos y colegas, se tuvo la gran fortuna de conocerle, tratarle, en el día a día, para escuchar su voz y tener cerca sus vibraciones positivas que conllevaron a dar un cálido mensaje en todo momento.
A veces una sonrisa, o una reflexión, una opinión o quizás hasta esa duplicidad convertida en una facultad de escribir y escuchar a los que le rodearon. Sin perder la atención del momento.
Alejado del bullicio y de las luces, lució siempre auténtico, rompiendo esquemas y paradigmas, de que a los otros se les habla de frente y siempre con la verdad.
Directo y sin ambages, pero con la sutileza del decir sin herir y de hablar con la voz más suave posible y en ocasiones el ceño demostró el estado de alerta para escuchar y sentir al del enfrente, como si se tratara de sí mismo.
Pensador inobjetable, creativo al más alto nivel y espiritual siempre, son parte de los atributos personales de quien no se cansó de amar a sus semejantes y de tener palabras de aliento para los que le rodearon, en un formato sensible de decir sin herir y de reflexionar en forma conjunta para llegar a una conclusión de sano acuerdo.
Gracias Javier, por todo estos años, más de treinta por tu amistad y hermandad, que marcan el ayer y el hoy para seguir en el mañana, teniendo presente tu gran legado de amor a todo lo que te rodeó en significativa espiritualidad innata, que lograste fortalecer con el paso de los años, que se te reconoce como a los grandes hombres, sí a los seres humanos que perduran y marcan la ruta, cuando la trascendencia se da en el momento de la ausencia física, más no en la espiritual que será la que perdure siempre.
Tu voz se escucha, tu espíritu impregnado en todos los que te rodearon, son parte de tu esencia, son parte ahora de ti ya como un ser universal y sublime. Gracias Hermano, por todo y tus grandes detalles siempre. Tus palabras de aliento son parte de tu legado hacia todos los que estuvieron cerca de ti y ahora más cerca en el mundo etéreo, infinito y trascendente. Así las cosas.



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